En los últimos ocho años, la inestabilidad política al interior de la municipalidad provincial y del Gobierno Regional de Arequipa, ha limitado la capacidad de atender y resolver los principales problemas y urgencias de la ciudad y la región.
En la comuna provincial, Omar Candia no terminó su gestión tras una sentencia judicial por la presunta compra irregular de cámaras de videovigilancia cuando fue alcalde de Alto Selva Alegre. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia anuló el fallo posteriormente.
Por otro lado, Víctor Hugo Rivera fue vacado por usar recursos públicos para contratar personal que cuide a su mascota.
Tras la salida de Rivera, hace poco más de un mes asumió la regidora Ruccy Oscco; no obstante, ya pidió licencia para dejar el cargo entre el 4 de septiembre y el 4 de octubre, dado que será candidata a la alcaldía provincial y deberá impulsar su campaña electoral.
Ambas gestiones ediles no tienen muchas obras para presumir. Por ejemplo, Candia inició un intercambio vial cerca a la Gran Unidad Escolar Mariano Melgar, dejando la obra inconclusa. Rivera, por su parte, asfaltó algunas vías, pero concentró buena parte de su gestión en restringir la participación de danzas de Puno en el Corso de la Amistad —por el aniversario de Arequipa— y en cerrar la plaza España, utilizada para los ensayos de agrupaciones folclóricas. Todo ello en lugar de ejecutar proyectos de impacto provincial.
En el gobierno regional, el panorama tampoco fue auspicioso. El pico de inestabilidad se produjo en 2021, cuando el entonces gobernador, Elmer Cáceres Llica, fue detenido y enviado a prisión por el caso “Los Hijos del Cóndor”, en el que se investigaba la presunta entrega irregular de terrenos a cambio de favores políticos.
Posteriormente, fue condenado por un caso de colusión agravada —por la compra de butacas para el coliseo de Chivay—, sentencia que fue anulada por la Corte Suprema de Justicia, la cual dispuso iniciar un nuevo juicio. Tras su salida del cargo, en su reemplazo asumió la entonces consejera regional Kimmerlee Gutiérrez.
Tampoco se debe olvidar la notoria falta de liderazgo de Cáceres Llica para enfrentar la pandemia del coronavirus (2020-2021) en Arequipa, lo que llevó al Gobierno central a crear un Comando de Operaciones Regional Covid-19, para coordinar las acciones de respuesta ante la emergencia sanitaria.
Asimismo, la gestión de Rohel Sánchez transitó entre críticas por obras paralizadas, proyectos postergados como Majes-Siguas II —que fue transferido al Gobierno nacional en 2024— y el retraso en el destrabe de obras inconclusas. Por ejemplo, recién en este último año de gestión inaugurará el puente de la autopista Arequipa-La Joya, obra que aún no ha sido concluida. Además, se reportaron denuncias por contrataciones irregulares y el cambio constante de funcionarios: en tres años y medio tuvo seis gerentes generales y 13 jefes de logística.
Estos hechos van más allá de la mala suerte y reflejan rasgos de la personalidad de quienes ocuparon estos cargos por elección.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) recibió la solicitud de inscripción de 15 listas de candidatos al gobierno regional y 20 al municipio provincial de Arequipa. En los comicios anteriores compitieron 14 candidatos a la región y 17 a la comuna.
Juan Carlos Banich Galdos, director del observatorio Comunidad en Marcha, promovido por la Universidad Católica San Pablo (UCSP), consideró que el cambio de autoridades en el municipio provincial habla de gestiones poco serias.
“Los cambios de alcaldes evidencian el poco compromiso para asumir este cargo y eso impacta en la ciudadanía. Esto termina por debilitar la imagen de una autoridad municipal”, señaló.
Respecto al gobierno regional, sostuvo que, si bien se destrabaron algunos proyectos, como el puente de la autopista Arequipa-La Joya, no hay otras obras de envergadura que puedan considerarse un legado para la siguiente gestión.
De igual modo, el analista político José Lombardi aclaró que el principal problema de las gestiones municipales es la ausencia de proyectos a largo plazo por una falta de visión estratégica.
“En el municipio provincial no hubo visión estratégica y quizás en la región no se entendieron las propuestas que tenía el gobernador, aunque finalmente se incluyeron en el plan de desarrollo”, indicó.
Manifestó que la gestión no se limita a la ejecución de obras, sino que requiere liderazgo para encaminar estratégicamente los proyectos.
“La población debería apuntar a no polarizar, sino buscar a alguien que trabaje en conjunto, que tenga capacidad de consenso y gestión”.
Juan Carlos Banich
Ambos analistas avizoraron que, al igual que en las dos elecciones municipales anteriores, el próximo burgomaestre provincial tendrá un bajo respaldo electoral. Cabe recordar que Omar Candia ganó con 14.8 % de los votos válidos y Víctor Hugo Rivera con 15.8 %, es decir, ninguno llegó al 20 %. Por eso es importante construir legitimidad ante la población.
“No tengo dudas de que la votación del próximo alcalde será baja, más aún con la cantidad de candidatos que tendremos en estas elecciones”, manifestó Lombardi. Hasta el momento, hay 20 candidatos a la comuna provincial, tres más que en los comicios de 2022.
Ambos analistas consideran que las elecciones regionales y municipales de octubre son una nueva oportunidad para renovar autoridades con perfiles de consenso o de desarrollo estratégico.
Lombardi propuso que las próximas autoridades sean personas éticas y honorables. “Si tienes un juicio, ponte al costado, porque a la mitad de tu gestión te sentencian; te vas y eso pone en riesgo la gobernabilidad”, mencionó.
Además, consideró indispensable que conozcan la región y las necesidades de la población, no colocar a familiares en ningún cargo y conocer de gestión pública. “No es necesario que sepan todas las leyes, sino saber cómo funciona la gestión pública”, apuntó.
“Las próximas autoridades deben tener habilidad política. Deben aprender a manejarse con quien tienen al frente. La máxima autoridad de Arequipa no puede ser el presidente de un frente de defensa”.
José Lombardi.
Asimismo, recomendó que sea dialogante y concertador, que cuente con un buen equipo (regidores y consejeros regionales), así como destacados gerentes. Del mismo modo, consideró que la próxima autoridad debería tener menos de 60 años, ya que dirigir una región como Arequipa exige movilidad constante y desplazamiento por todo el departamento. “Para una gestión complicada se necesita una capacidad de movilidad permanente”, señaló.
Banich, por otro lado, hizo hincapié en la importancia de que los próximos gobernantes busquen consenso no solo a nivel regional, sino también nacional, ya que se requiere que trabajen de la mano con el Gobierno central para gestionar recursos que permitan impulsar proyectos para la región.
“Más que una autoridad que ingrese a enfrentarse, necesitamos alguien que trabaje con el Gobierno central, si no, no vamos a sacar adelante proyectos. Hay que mirar fuera de las ideologías políticas”, opinó.
Finalmente, cuestionó que las últimas autoridades hayan olvidado articular acciones con la sociedad civil, una característica que debería retomarse en la siguiente gestión. “Hay que trabajar más con los actores sociales, las universidades que, además, cuentan con investigaciones importantes para Arequipa”, remarcó.