El Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) declaró la emergencia sanitaria nacional ante la detección de focos de influenza aviar (H5N1) de alta patogenicidad en aves de corral en el Perú. Aunque este virus registra una letalidad del 50 % en seres humanos, el Ministerio de Salud (Minsa) descartó casos sospechosos en ciudadanos y aseguró que el consumo de carne de pollo y huevos es totalmente seguro.
César Munayco Escate, director general del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC) del Minsa, aclaró a Encuentro que la influenza aviar es una enfermedad muy agresiva para los animales y, aunque presenta un riesgo de transmisión a humanos sumamente bajo, puede ser altamente peligrosa en caso de contagio.
El especialista advierte que el 50 % de las personas infectadas con la variante H5N1 puede desarrollar complicaciones graves, e incluso fallecer debido a una neumonía severa. Por ello, resulta vital evitar la manipulación directa de aves enfermas o muertas por esta enfermedad.
La medida busca intensificar las acciones de vigilancia, control periférico y erradicación tras identificarse brotes controlados de la variante H5N1 de influenza aviar de alta patogenicidad en aves de corral de Carabayllo (Lima Norte), Cañete (Lima provincias) y Lambayeque. Dichos episodios encendieron las alarmas debido a la velocidad de la mortandad.
De acuerdo con Munayco, el brote en Carabayllo se localizó en un predio de crianza de traspatio (corrales domésticos al aire libre), donde la agresividad del virus causó la muerte súbita de unas 500 aves, entre pollos y gallinas. Ante la masividad del evento, Senasa aisló de inmediato el sector y procedió con el despoblado sanitario de la zona para evitar que el virus migre a granjas comerciales de la periferia.
Entre tanto, el foco en Cañete afectó directamente a un criadero de gallos de pelea, dejando un saldo de entre 15 y 20 aves muertas. Este escenario generó especial preocupación en las autoridades, debido a que la movilización de gallos para competencias o eventos clandestinos representa un vector crítico de propagación del virus hacia otras provincias.
Durante este periodo de emergencia, los propietarios de predios avícolas y criaderos están obligados a colaborar con la autoridad sanitaria, facilitando el ingreso para las evaluaciones. De no hacerlo, se procederá conforme a la normativa vigente, aplicando las sanciones correspondientes y el uso de la fuerza pública.
Se trata de una enfermedad viral respiratoria causada por el virus de la influenza tipo A, que afecta a aves domésticas y silvestres. Su transmisión a humanos puede ocurrir por el contacto directo con aves infectadas, exposición a secreciones respiratorias, deyecciones (heces) o superficies contaminadas y el contacto con aves silvestres y migratorias.
En el Perú, las variantes de baja patogenicidad pueden estar presentes de forma habitual en aves; sin embargo, la variante H5N1 es vigilada con rigurosidad debido a su alta letalidad en animales y su potencial capacidad de saltar a otros mamíferos (como lobos marinos o felinos debido a su instinto cazador).

A pesar de la alarma ciudadana generada por la declaratoria y los brotes en Carabayllo y Cañete, el encargado del CDC enfatizó que no se han registrado casos de influenza aviar en humanos en territorio nacional.
Las autoridades informan que el riesgo de contagio para la población general es extremadamente bajo. El virus H5N1 no se transmite a través de alimentos bien cocidos; por tanto, el consumo de carne de pollo y huevos no genera ningún peligro de infección. El canal de contagio se restringe al contacto directo con fluidos, secreciones o sangre de animales infectados, especialmente en el ámbito de la crianza doméstica.
“Hay que aclarar que no hay riesgo para las personas que compran pollos en el supermercado o en los mercados. Esta enfermedad cuando llega, rápidamente mata al animal y es bien difícil que lo puedan vender en el mercado porque normalmente se avisa a Senasa y se elimina. No hay riesgo para toda la población, solamente para este grupo que cría estos animales en su casa”, describió.
– Criadores de traspatio: familias que mantienen aves (gallinas, patos, gallos de pelea) en sus viviendas de forma rústica y sin protocolos industriales.
– Trabajadores del sector avícola y personal veterinario.
– Manipuladores informales: personas que faenan, despluman o retiran las vísceras de aves enfermas o muertas sin equipos de bioseguridad.
Munayco Escate recordó que la región de América Latina registró únicamente dos antecedentes esporádicos en humanos (ocurridos en 2023 en Ecuador y Chile). Ambos casos se originaron precisamente por el contacto estrecho con aves de corral enfermas en entornos domésticos y fauna marina afectada en la costa, logrando ser controlados de inmediato sin propagación comunitaria.

Ante la sospecha de aves enfermas o el hallazgo de ejemplares muertos, el protocolo nacional determina, en primer lugar, prohibir estrictamente manipular, tocar, trasladar o consumir dichos animales para evitar cualquier riesgo de contagio. En su lugar, se debe realizar una notificación inmediata a las oficinas locales de Senasa, lo que permite a los especialistas proceder con el aislamiento seguro del foco y el sacrificio sanitario del lote afectado.
De manera simultánea, el Minsa activa la vigilancia médica de contactos mediante el despliegue de equipos de respuesta rápida, encargados de evaluar clínicamente a todas las personas que estuvieron expuestas en el predio, replicando las acciones preventivas y de monitoreo que ya se aplicaron con familias y cuidadores en los focos de Lima y Lambayeque.