El sarampión es uno de los virus más contagiosos que conoce la ciencia médica, debido a que un solo paciente puede contagiar, en promedio, a 18 personas no vacunadas al hablar, toser o estornudar. Como sus primeros síntomas pueden parecerse a los de una gripe común, su propagación suele pasar inadvertida. Una persona con sarampión puede contagiar el virus cuatro días antes de presentar su característica erupción rojiza y continuar transmitiéndolo hasta cuatro días después.
La situación de esta enfermedad es preocupante en el Perú. A nivel nacional, Puno es la región más crítica, con 399 casos confirmados y 135 sospechosos hasta el viernes 29 de mayo, según la Dirección Regional de Salud de Puno. Entre tanto, Arequipa registró siete casos de sarampión hasta el 26 de mayo, de los cuales cuatro fueron importados y tres correspondieron a transmisión local, de acuerdo con la Gerencia Regional de Salud de Arequipa. Sin embargo, surge la duda de por qué se está produciendo este rebrote.

William Enrique Guzmán Ortiz, médico y titular de la Secretaría de Administración del Colegio Médico del Perú, alertó a Encuentro que el brote actual de sarampión se debe a la caída de las tasas de vacunación y a la desinformación que se intensificó durante la pandemia respecto a la inmunización.
“Históricamente, el Perú fue uno de los países líderes en Latinoamérica en cobertura de vacunación y, de hecho, el sarampión era una de las enfermedades controladas con coberturas por encima del 90 %. Para que la vacuna sea efectiva se debe tener una cobertura de 90 % a 95 % [de la población]. Nuestro país estuvo precisamente por encima de 90 % en las últimas décadas, pero actualmente tenemos una cobertura promedio de 75 % o incluso menos en algunas regiones”, detalló.
Por ejemplo, al revisar las cifras oficiales del Ministerio de Salud, el panorama era alentador en 2015. En sus primeros dos meses se alcanzó el 95 % de la cobertura de metas programadas en vacunación de menores de 5 años. Sin embargo, para 2023 la situación cambió. Ese año se obtuvo una cobertura de 84 % en la primera dosis de la vacuna SPR (sarampión, paperas y rubéola) y de 65 % en la segunda dosis, en menores de 5 años. La pandemia dejó estragos y miedo.
“Invocamos a la población, a los padres de familia, que revisen la cartilla de vacunación de sus hijos. Si les falta dosis, acudan al centro de salud. El Estado tiene las vacunas necesarias para poder distribuirlas y aplicarlas. La emergencia ya está declarada y el virus está circulando en transmisión local”, indicó el médico William Guzmán.
Otros factores que influyen son la alta movilidad de la población y el comercio en la frontera con Bolivia. Cabe resaltar que este país se encuentra en alerta epidemiológica nacional tras presentar el mayor brote de sarampión en dos décadas y registrar el fallecimiento de una menor de edad a causa de esta enfermedad en 2025. Al respecto, el médico Jean Paul Alanya Ayahuana señaló que el rebrote era previsible debido a las bajas coberturas de vacunación registradas durante los últimos años.
“Perú, a nivel mundial, era uno de los mejores países en lo que es vacunación, pero cayó estrepitosamente. En las zonas de Puno, que están muy cerca a Bolivia, las campañas de inmunización resultaron poco efectivas. Su población es muy reacia a continuar [con las vacunas] y se genera un caldo de cultivo perfecto para el rebrote. Evidentemente, Arequipa está muy conectada a Puno y se debe tomar medidas. La primordial es la vacunación”, alertó el especialista.

El sarampión puede transmitirse de dos formas: la respiratoria (gotículas en el aire) y el contacto directo de piel a piel cuando hay erupciones. Su diagnóstico temprano es complejo, ya que inicia con un periodo catarral de 3 a 5 días con síntomas idénticos a los de una gripe común (fiebre y dolor de garganta).
El paciente empieza a contagiar incluso antes de que aparezcan las características lesiones en la piel (granitos y ampollas), lo que facilita una propagación inadvertida del virus. “El sarampión es mucho más contagioso que el covid-19. Por eso es fundamental la vacunación, ya que ayuda a reducir la gravedad de las manifestaciones clínicas y el riesgo de complicaciones. La vacuna constituye la primera barrera para el control de esta enfermedad”, describió Alanya.
El principal peligro radica en el retraso de la atención médica y en el riesgo para las poblaciones vulnerables. Aunque existen signos iniciales, como manchas rojizas en la boca, la mayoría de las personas acude al hospital recién cuando la erupción cutánea es evidente.
“El sarampión es mucho más contagioso que el covid-19. Por eso es fundamental la vacunación, ya que ayuda a reducir la gravedad de las manifestaciones clínicas y el riesgo de complicaciones”.
Médico Jean Paul Alanya Ayahuana.
En pacientes inmunodeprimidos, niños, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas no controladas (como diabetes, VIH o lupus), el virus puede agravarse rápidamente y causar neumonía, meningitis (infección del cerebro) e incluso la muerte.
En cuanto a las secuelas, los casos leves no dejan daños permanentes más allá de pequeñas cicatrices cutáneas, pero los cuadros severos pueden provocar fibrosis pulmonar o deterioro de la función cerebral. Aunque una persona vacunada puede contraer el virus, la inmunización garantiza que no desarrollará complicaciones graves.
El especialista Jean Paul Alanya alertó que, así como el sarampión, otras enfermedades —como la hepatitis B, el rotavirus, la varicela, el tétano y la fiebre amarilla— pueden presentar rebrotes, por lo que es necesario reforzar el esquema de vacunación.
“No podemos cerrar nuestras fronteras porque, indefectiblemente, el virus va a llegar. Lo que sí podemos hacer es incidir en nuestro calendario de vacunación en niños y en aquellas personas que no han sido vacunadas”, indicó.