La región Arequipa experimenta una transformación a nivel demográfico. La tasa global de fecundidad en 2025 disminuyó a 1.2 hijos por mujer, cuando en 2024 era de 1.6 hijos.
La cifra se desprende de los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes), que el Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inei) aplicó en 2025.
Gaspar Morán Flores, jefe del Inei, sostuvo que con esta cifra la región tiene una tasa global de fecundidad menor al promedio nacional, que es de 1.8 hijos por mujer. “O sea, en el departamento de Arequipa cada vez se tienen menos nacimientos”, advirtió.
La nueva tendencia contrasta con lo que ocurría en la década del 60, cuando la tasa global de fecundidad en Perú era de 6.6 hijos por mujer.
Este fenómeno, que guarda similitudes con lo vivido en sociedades desarrolladas de Europa, responde a un cambio profundo en las prioridades de la mujer arequipeña. Según Alejandro Chávez, decano encargado del Colegio de Economistas de Arequipa y vicedecano nacional de la misma orden profesional, las mujeres en Arequipa están priorizando su fase formativa, desarrollo personal e independencia económica.
El acceso al mercado laboral y las mejoras educativas son determinantes. Chávez, quien también es profesor universitario, señala que, en las aulas de carreras gerenciales y administrativas, se observa que hasta el 70 % de los estudiantes son mujeres.
Esta dedicación a la capacitación, que incluye la obtención de títulos, maestrías y doctorados, puede extenderse por más de una década. Lo que conlleva a que muchas mujeres consideren la maternidad recién después de los 30 años.
Gaspar Morán también sostuvo que desde que las damas en Arequipa ingresaron al campo laboral, están postergando la nupcialidad y la natalidad. Mientras más mejoras educativas tienen, su acceso al mercado laboral es mayor, afirmó.

La reducción de la tasa global de fecundidad tiene distintas repercusiones, por ejemplo, en el aspecto económico.
La reducción en el número de nacimientos plantea un desafío serio para el crecimiento económico de la región en los próximos 15 a 20 años. Al disminuir la base de la pirámide poblacional, Arequipa se encamina a ser una sociedad que envejece, lo que impactaría directamente en la disponibilidad de recursos humanos, destaca el decano encargado del Colegio de Economistas.
El análisis económico advierte que, si perdemos capital humano, se castiga la productividad en todos los niveles, desde obreros hasta altos gerentes. Además, en una población más pequeña, las empresas tienen menos oportunidades de seleccionar profesionales altamente capacitados, lo que podría derivar en una pérdida de competitividad regional.
Lila Cellerino, quien dirige el Instituto para el Matrimonio y la Familia de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), sostuvo que la reducción de la tasa de fecundidad y la reducción de la población económicamente activa (PEA) podría repercutir en la imposibilidad de sostener el sistema de pensiones.
Además, consideró que las familias que han tenido un solo hijo o ninguno, no contarán con la red de apoyo familiar para paliar una eventual falta de sustento económico o de los cuidados que la tercera edad requiere.
De acuerdo con el decano encargado del Colegio de Economistas, Arequipa no corre un riesgo inmediato por la baja tasa de fecundidad, gracias a su rol como polo de atracción económica en el sur peruano.
La constante migración proveniente de ciudades como Puno, Cusco y Tacna ayuda a mantener los niveles poblacionales y la dinámica económica de la ciudad.
Sin embargo, esta tendencia plantea interrogantes sobre la identidad local y el equilibrio necesario entre el desarrollo profesional y la renovación generacional.