¿Podría Arequipa tener edificios de 20 o 30 pisos? ¿Qué necesitaría para desarrollar grandes avenidas o incorporar nuevos sistemas de transporte? El crecimiento urbano y la necesidad de vivienda y mejores vías de transporte plantean nuevos desafíos para la infraestructura de la ciudad.
Diego Jaramillo, gerente técnico de la Cámara Colombiana del Cemento y el Concreto (Procemco), remarcó que Arequipa necesitará avenidas más amplias, mayor conectividad y nuevas soluciones habitacionales para responder al crecimiento urbano y enfrentar los problemas de congestión vehicular.
“Arequipa requiere avenidas grandes, conectividad de norte a sur, este y oeste. Es un desarrollo natural (…). Su crecimiento de aquí al futuro será dinámico y por dificultades de espacio para vivienda también se debe adecuar a las nuevas tecnologías. Las construcciones, tarde o temprano, las va a requerir”, señaló tras participar en el Seminario Yura: Innovación y tecnología en la construcción, realizado en la Universidad Católica San Pablo (UCSP).
El 70 % de las construcciones en Colombia y Perú se realiza de manera informal, según indicaron los especialistas Diego Jaramillo y Roberto Acero.
Para Jaramillo, quien también es director de Pavimentos e Infraestructura de la Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado (FIHP), cualquier proyecto de construcción debe partir de la prevención frente a los sismos.
Explicó que es necesario contar con mapas de amenaza sísmica para evaluar la vulnerabilidad de las diferentes zonas y la respuesta del suelo ante estos movimientos.
Roberto Acero, docente del Departamento de Arquitectura e Ingenierías de la Construcción de la UCSP, coincidió en la importancia de la prevención. Añadió que las municipalidades deben intervenir en la supervisión de las obras y la identificación de zonas expuestas a huaicos y otros desastres.
Ambos especialistas advirtieron que en la mayoría de edificaciones no se incorporan tecnologías antisísmicas. Además, reconocieron que, tanto en Perú como en Colombia, siete de cada diez construcciones son informales.
Jaramillo indicó que una de las medidas necesarias es promover seminarios, capacitaciones y otras actividades que permitan mejorar los conocimientos de quienes participan en la construcción.
Acero destacó que estas iniciativas deben informar sobre las nuevas tecnologías, la calidad de los materiales y los riesgos sísmicos. El objetivo es que quienes intervienen en edificaciones informales cuenten con mayores conocimientos para desarrollar su trabajo.
Descongestionar el tránsito es otro de los desafíos de la ciudad. Jaramillo apuntó que Arequipa requiere avenidas más amplias y una mejor conectividad entre el norte, sur, este y oeste, especialmente en el centro histórico.
Como referencia, mencionó el caso de Bogotá, donde existen vías troncales de hasta 30 kilómetros y varios carriles. Señaló que Arequipa podría desarrollar proyectos similares a mediano plazo, aunque advirtió que su ejecución dependerá de la voluntad política de las autoridades.
También sugirió evaluar la posibilidad de implementar un sistema de metro, tomando como referencia el que funciona en Lima.
Acero, en cambio, sostuvo que la prioridad debe ser el ordenamiento y la regulación del tránsito vehicular, especialmente en el centro histórico. Además, planteó considerar la implementación de anillos viales en el marco del Plan de Desarrollo Metropolitano.
Según Roberto Acero, el edificio más alto de Arequipa es Quimera, ubicado en Cerro Colorado, cuenta con 21 pisos y una altura de 92 metros.
La creciente demanda de vivienda también abre el debate sobre la construcción de edificios más altos en la ciudad.
Jaramillo sostiene que el desarrollo de Arequipa podría requerir edificaciones de 20, 30 o más pisos. Sin embargo, subrayó que estos proyectos deben priorizar los estudios de seguridad sísmica.
Acero fue más cauteloso. Afirmó que Arequipa todavía no está preparada para construcciones de esa envergadura debido a la escasez de maquinaria especializada para trabajos en altura, las limitaciones en la disponibilidad de materiales y la falta de aprobación del Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM).
No obstante, estimó que, en un plazo de cinco años, podría mejorar la capacidad logística necesaria para desarrollar estas edificaciones.
Las propuestas de ambos especialistas muestran que el crecimiento de Arequipa demandará nuevas obras de infraestructura, así como condiciones técnicas y de planificación que permitan su ejecución segura.