Arequipa ya vive los efectos del fenómeno de El Niño (FEN), principalmente por las altas temperaturas. En los próximos meses, algunas zonas podrían enfrentar lluvias intensas. Ante esta situación, el sector salud está en riesgo y podría ser uno de los más afectados, advirtieron especialistas de la Universidad Católica San Pablo (UCSP) durante la conferencia “Medicina de emergencias y desastres frente al fenómeno El Niño: Impacto ambiental y desafíos sanitarios en Arequipa”.
En la actividad, desarrollada por el Día de la Medicina Peruana, el biólogo y jefe regional del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), Guillermo Gutiérrez, expuso dos escenarios: la ausencia de lluvias y las precipitaciones atípicas.
Según este pronóstico, las altas temperaturas podrían mantenerse hasta fin de año, con registros que superarían los 25 °C e incluso alcanzarían los 30 °C. Sin embargo, a inicios del próximo año podrían registrarse precipitaciones intensas, aunque Gutiérrez evitó precisar en qué zonas ocurrirían.
El jefe regional del Senamhi, Guillermo Gutiérrez, informó que el 19 y el 22 de febrero de este año se registraron precipitaciones que marcaron un récord histórico, con niveles superiores a los 20 milímetros en una hora. No se descarta que episodios de esta magnitud se repitan en los próximos meses.

El escenario a mediano plazo incluye la aparición de enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue, a través del mosquito Aedes aegypti, debido al calor que suele registrarse en zonas de incidencia como Caravelí.
Gutiérrez, que también es docente del Departamento de Ingenierías de la Industria y el Ambiente de la UCSP, advirtió, además, que, debido al incremento del calor, existe el riesgo de dispersión del zika y la malaria. El especialista mencionó que podrían presentarse infecciones como la diarrea aguda debido al posible desabastecimiento de agua potable, así como casos de hepatitis A y E en zonas con riesgo de desbordes.
Gutiérrez señaló que las autoridades ya deberían empezar con el monitoreo, sobre todo por la posible aparición del dengue. Sin embargo, aclaró que sería difícil que posibles casos autóctonos lleguen a otras provincias debido a la distancia con Caravelí y las características de esta zona.
Además de las posibles enfermedades, la preocupación ante el impacto del FEN se centra en el deficiente funcionamiento de los hospitales, principalmente por la antigüedad de su infraestructura y la precariedad de algunos servicios.
“El fenómeno de El Niño no golpeará un sistema perfecto, golpeará una infraestructura con fatiga acumulada”, mencionó el médico Carlos Cabrera, docente del Departamento de Ciencias de la Salud de la UCSP.
Como antecedente, el especialista recordó que, debido a las lluvias ocurridas en 2017, hubo cortes de agua por los niveles extremos de turbidez. Además, en 2022 se produjeron caídas en las redes de fibra óptica que afectaron las telecomunicaciones. De igual forma, en 2026 se paralizó el funcionamiento de las plantas de tratamiento de agua potable de Sedapar ante el alto nivel de turbidez del agua cruda en la zona de captación. Asimismo, más de 60 centros de salud de la región resultaron afectados en su infraestructura y servicios.
Cabrera añadió que la carretera Panamericana tampoco está exenta de riesgos, como ya lo evidenciaron los deslizamientos ocurridos en agosto pasado. De igual manera, cuestionó la operatividad de las ambulancias de las redes de salud de las provincias y advirtió sobre la antigüedad de la infraestructura hospitalaria, que en algunos casos supera los 60 años, así como las deficiencias en los servicios.
Por ejemplo, en los hospitales Honorio Delgado y Goyeneche existe el riesgo de que un posible desabastecimiento de agua potable afecte el funcionamiento de los equipos de lavandería. Además, podrían restringirse los servicios de esterilización y, ante eventuales problemas eléctricos, algunos equipos médicos podrían quedar fuera de servicio.
En el aspecto logístico, Carlos Cabrera explicó que los bloqueos de vías por deslizamientos dificultarían el traslado de combustibles, tanques de oxígeno, entre otros materiales.
Por ello, sugirió, como alternativa táctica, implementar un punto seguro para posibles puentes aéreos. Este estaría ubicado en la Base Aérea de La Joya y facilitaría el traslado de pacientes críticos hacia regiones que no registren mayores afectaciones por el FEN.
Otra de sus recomendaciones fue garantizar los contratos del personal de salud, proteger los circuitos eléctricos, logísticos y de agua, y capacitar a los médicos para operar sin determinados equipos.