De Chulucanas al Vaticano: la historia peruana de León XIV

Testimonios de quienes lo conocieron evocan su labor pastoral en el norte, su cercanía con las comunidades y su presencia durante las inundaciones que golpearon Lambayeque, antes de convertirse en el papa León XIV.

Escrito por Encuentro
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Antes de llegar al Vaticano, Robert Prevost echó raíces en el Perú. Desde su llegada a Piura en 1985, su historia se entrelazó con la de comunidades que hoy esperan el regreso de aquel misionero, convertido en el papa León XIV, del 11 al 16 de noviembre. 

Su historia en el Perú comenzó cuando tenía 30 años (1985) y fue enviado por la Orden de San Agustín a Chulucanas, en Piura. Allí se desempeñó como vicario parroquial de la catedral y canciller de la prelatura. Más allá de sus funciones religiosas, quienes lo conocieron recuerdan su interés por los jóvenes, su acompañamiento en los estudios y su participación en actividades comunitarias. 

Héctor Camacho, quien fue monaguillo durante aquella etapa y posteriormente se convirtió en su compadre, recordó en una entrevista la cercanía que el entonces sacerdote consiguió establecer con la población. “Tenía un aura que conectaba con la gente. Las personas acudían a él”, recuerda. 

En 1988, Prevost regresó al Perú y encontró en Trujillo la misión de formar agustinos y enseñar. Tras doce años al frente de su orden, volvió en 2014 para asumir la diócesis de Chiclayo, donde estrechó lazos con las comunidades y obtuvo, en 2015, la nacionalidad peruana. Allí, entre la fe y las adversidades del norte, dejó una huella que hoy perdura. 

Con las botas en el barro y la ayuda en las manos. León XIV acompañó a las familias golpeadas por las inundaciones en el norte del Perú. Foto: difusión
Con las botas en el barro y la ayuda en las manos. León XIV acompañó a las familias golpeadas por las inundaciones en el norte del Perú. Foto: difusión

El obispo que acompañó a los damnificados de El Niño 

Uno de los episodios más recordados de su paso por Lambayeque ocurrió durante las inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño costero, en 2017, y las lluvias de 2023, asociadas al ciclón Yaku. 

En ambas emergencias, las comunidades afrontaron daños en viviendas, cultivos y medios de subsistencia. Prevost participó en acciones de ayuda humanitaria y acompañó a los afectados, especialmente en localidades como Íllimo, donde las instalaciones parroquiales también sirvieron para recibir a personas perjudicadas. 

Janinna Sesa, quien dirigió Cáritas en Chiclayo, recordó su presencia en medio de la emergencia de 2023. “Le han tocado todos los desastres y en todos ha estado con su gente”, señaló. 

El sacerdote Luis Santa María, vinculado a la parroquia de Íllimo, también recordó la llegada del obispo a la zona afectada. “Monseñor llegó en cuanto pudo y vio todo el dolor, el sufrimiento de la gente, pero también la solidaridad”, recordó.  

Las fotografías de Prevost caminando entre el barro y el agua, con botas de jebe, se difundieron ampliamente después de su elección como pontífice. Sin embargo, su participación en estas emergencias no se limitó a la presencia física. También impulsó campañas de recolección de alimentos y ayuda para las familias damnificadas. 

Durante las lluvias de 2023, el entonces obispo cuestionó la falta de prevención y respuesta ante los daños. “La invocación a las autoridades es que no es la primera vez que hay lluvias de este tipo y la prevención se ve que no ha sido buena”, criticó en ese entonces.  

Así mismo, promovió iniciativas de acogida para migrantes venezolanos y acciones de apoyo a sectores vulnerables.  

Durante su labor pastoral en el norte peruano, visitó pueblos alejados e incluso se desplazaba a caballo para encontrarse con los pobladores. Foto: difusión
Durante su labor pastoral en el norte peruano, visitó pueblos alejados e incluso se desplazaba a caballo para encontrarse con los pobladores. Foto: difusión

De obispo de Chiclayo a León XIV 

El 8 de mayo de 2025, Robert Prevost se convirtió en León XIV, el primer papa estadounidense y el primero de la Orden de San Agustín. Desde el balcón de San Pedro, su primer saludo también cruzó el océano: “A mi querida Diócesis de Chiclayo en el Perú”. 

Año y medio después, del 11 al 16 de noviembre de 2026, regresará al país donde echó raíces durante cuatro décadas. En Chiclayo, donde fue monseñor antes que pontífice, volverá a encontrarse con una historia que empezó cuando era misionero y que hoy lo trae de regreso convertido en papa.

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