El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres en el Perú. Según estimaciones de Globocan 2022 difundidas por el Ministerio de Salud (Minsa), ese año se registraron alrededor de 7797 casos nuevos y 1951 muertes: unos 21 diagnósticos y cinco fallecimientos al día.
La detección temprana es fundamental para identificar la enfermedad en etapas iniciales y facilitar el acceso oportuno al tratamiento.
La Guía de Práctica Clínica N.° 01-2024 del Instituto Nacional de Salud (INS) recomienda que las mujeres de 40 a 69 años, que no presenten síntomas ni signos de enfermedad mamaria, se realicen una mamografía al menos cada dos años como parte del tamizaje. El examen utiliza rayos X para detectar alteraciones que aún no producen síntomas.
Esta recomendación es para mujeres sin síntomas dentro de un programa de detección. Quienes tienen antecedentes familiares importantes de cáncer de mama u ovario, o mutaciones genéticas asociadas con mayor riesgo, deben consultar a un especialista sobre cuándo empezar los controles y qué pruebas necesitan.
Si notas un cambio sospechoso, no esperes a cumplir 40 años ni a tu siguiente mamografía. Un profesional de la salud evaluará si necesitas una mamografía diagnóstica, ecografía u otros exámenes. El examen clínico puede complementar la evaluación, pero no sustituye la mamografía de tamizaje.

El cáncer de mama puede desarrollarse sin producir síntomas en sus primeras etapas. Presta atención a estas señales:
Estos síntomas no significan necesariamente que tengas cáncer, pero requieren evaluación médica. La ausencia de dolor tampoco descarta la enfermedad.
El riesgo aumenta con la edad y puede ser mayor si existen antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario, ciertas mutaciones hereditarias —como BRCA1 y BRCA2—, antecedentes personales de cáncer de mama o determinadas lesiones mamarias. También influyen factores hormonales y reproductivos.
El consumo de alcohol, el sedentarismo y la obesidad, especialmente después de la menopausia, se relacionan con un mayor riesgo. Mantener hábitos saludables ayuda a reducirlo, pero no garantiza prevenir la enfermedad. Tampoco es necesario tener familiares afectados para desarrollar cáncer de mama.

Si detectas un bulto, secreción anormal o cambios en la piel o el pezón, acude al centro de salud u hospital más cercano. Allí evaluarán tus síntomas y, de ser necesario, te derivarán para pruebas adicionales o atención especializada.
La disponibilidad del servicio de mamografía varía según el establecimiento. Consulta dónde se realiza el examen y cómo solicitar una cita. Si estás afiliada al Seguro Integral de Salud (SIS), pregunta en tu establecimiento de adscripción por los controles y las referencias. Si perteneces a EsSalud, consulta en tu centro asistencial.
La clave es distinguir entre el control periódico, dirigido a mujeres sin síntomas, y la evaluación inmediata ante cualquier señal sospechosa. No esperes a tu próxima mamografía para pedir atención.