La diabetes aparece en la vida de una persona para transformarla profundamente. Muchos pacientes descubren la enfermedad en etapas avanzadas, cuando ya ha afectado funciones clave del organismo, como la vista, los riñones o los vasos sanguíneos.
Para el médico Jean Paul Alanya Ayahuana, la diabetes suele ser considerada una enfermedad silenciosa debido a que, en algunos casos, como la diabetes tipo 2, no aparece de un día para otro, sino que avanza de forma progresiva durante años, hasta que los síntomas o las complicaciones se vuelven evidentes.
“Nuestro cuerpo se adapta a muchas circunstancias, como trabajar en altura o ejercicios intensos, pero también nos acostumbramos a trabajar con glucosas cada vez más altas y por eso es que la mayoría de las veces las personas no la descubren a menos que se les practique un examen”, asegura.
Según la Organización Mundial de la Salud, la diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por niveles elevados de azúcar en la sangre debido a problemas en la producción o el uso de insulina. Esta última es la hormona que regula el nivel de glucosa (azúcar) en la sangre. Cuando falla este mecanismo, se produce hiperglucemia (niveles elevados de azúcar), lo que con el tiempo puede dañar órganos como el corazón, los riñones, los ojos y los vasos sanguíneos.

Alanya enfatiza que la glucosa cumple en el organismo una función similar a la gasolina en un vehículo, es decir, actúa como el combustible que permite generar energía y funcionar adecuadamente. Sin embargo, advierte que tanto su déficit como su exceso representan un riesgo. Niveles bajos provocan cansancio y debilidad, mientras que valores elevados someten al cuerpo a un estrés metabólico que puede desencadenar complicaciones graves en los órganos.
Tipos de diabetes:
“La diabetes es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero se puede controlar con dieta, actividad física, ejercicio y medicación. Todo ello permitirá que la persona pueda tener su vida normal. No es una sentencia de muerte; pero sí un cambio completo del estilo de vida porque tengo que eliminar los malos hábitos que me llevaron a la diabetes”. Médico Jean Paul Alanya Ayahuana.
Aunque se define como una enfermedad silenciosa, la diabetes puede dejar pistas y señales físicas. Los síntomas clásicos son tres: mucha sed (polidipsia), aumento en la frecuencia para orinar (poliuria) y hambre excesiva (polifagia). También se considera el cansancio generalizado.
Otra señal es la acantosis nigricans, que consiste en una coloración oscura o negruzca en los pliegues de la piel, como el cuello, las axilas, los codos o las rodillas, y representa un signo de prediabetes.
“Tal vez algunos síntomas los ignoramos o confundimos con algo cotidiano, asumimos que es cansancio o estrés. El problema es que el cuerpo se va adaptando a estos niveles cada vez más elevados de glucosa y no va a manifestar muchas cosas. Otro signo muy importante es el peso y la talla, es un signo muy evidente el sobrepeso. También se evalúan antecedentes familiares. Por ello, se debe pedir exámenes, porque lastimosamente esta enfermedad solo se diagnostica con un examen de sangre, no hay otra forma de diagnosticarla”, argumentó.
Según el especialista, los controles preventivos de salud deben realizarse de forma obligatoria una vez al año durante toda la vida, desde los primeros años de vida, idealmente con un médico de familia o de cabecera. En la etapa pediátrica se realiza mensualmente y luego se espacia, pero la rutina de un chequeo anual debe mantenerse.

Alanya lamenta que gran parte de la ciudadanía solo acuda al médico cuando ya es tarde y no como una práctica preventiva.
“Tenemos la concepción de que solo debemos ir al médico cuando hay algo malo, cuando algo nos duele. Como suelo decirles a mis pacientes, a veces queremos más al auto que a nuestro cuerpo. Al auto lo llevamos todos los años a una revisión técnica, pero en nuestro caso, con nuestro cuerpo, no lo hacemos. Si no nos obligan a hacer los exámenes, no los hacemos, entonces relegamos nuestra salud”, criticó.
El médico señaló que para detectar la diabetes es necesario realizar exámenes de sangre que miden los niveles de glucosa. Se puede evaluar la glucosa en ayunas, una prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1c) y, en algunos casos, la prueba de tolerancia oral a la glucosa. De esta forma, un especialista revisa los valores y emite un diagnóstico. Además, se debe tener en cuenta que el costo de las pruebas puede variar de acuerdo al laboratorio o centro de salud al que se acuda.