Fenómeno de El Niño: ¿estamos preparados para proteger la vida de los trabajadores?

Escrito por Encuentro
Compartir en Facebook
Compartir en X
Compartir en WhatsApp
Pierre Velarde RendónProfesor del Departamento de Ingenierías de la Industria y el Ambiente de la Universidad Católica San Pablo

¿Cuántas empresas están preparadas para enfrentar los riesgos laborales asociados al fenómeno de El Niño? Las lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y temperaturas extremas pueden transformar las condiciones de trabajo y poner en peligro la vida y la salud de los trabajadores. La prevención no puede comenzar cuando la emergencia ya está ocurriendo. 

El pasado 1 de noviembre, se publicó la Resolución Ministerial N.° 341-2026-TR, que aprueba el Protocolo de Seguridad y Salud en el Trabajo ante el fenómeno de El Niño. Este documento orienta la prevención, preparación, respuesta y recuperación frente a los riesgos asociados al fenómeno climático, de acuerdo con la legislación vigente. 

Un aspecto importante dentro de la referida norma, es la incorporación de estos peligros en la matriz de Identificación de Peligros, Evaluación de Riesgos y determinación de Controles (Iperc). El artículo 57.° de la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo (Ley N.° 29783) establece que la evaluación de riesgos debe actualizarse cuando cambian las condiciones de trabajo. Esto exige anticipar escenarios climáticos y adoptar controles según los riesgos de cada actividad. 

Las brigadas de emergencia cumplen un papel fundamental. El protocolo contempla su conformación, capacitación y entrenamiento en primeros auxilios, evacuación y rescate ante condiciones climáticas severas. No basta con tener un plan de emergencia; se necesita personal preparado, equipos adecuados y simulacros que permitan comprobar la capacidad de respuesta. 

El estrés térmico también merece atención. Para evaluarlo se utiliza el índice de Temperatura de Globo y Bulbo Húmedo (TGBH), que considera la temperatura, humedad, radiación térmica y movimiento del aire para valorar la exposición al calor. El protocolo presenta un caso de limpieza de lodos en Piura, donde el TGBH efectivo alcanza los 30 °C, superando el valor de acción técnico referencial de 23 °C para trabajos pesados en personal no aclimatado. Este resultado evidencia la necesidad de establecer pausas, hidratación y medidas para reducir la exposición. 

Otro punto importante es la continuidad segura de las operaciones. Ante un peligro inminente, las actividades deben detenerse o restringirse hasta controlar el riesgo. El retorno al trabajo también requiere verificar las condiciones de seguridad de las instalaciones, equipos y áreas afectadas. 

El desafío es llevar estas medidas a la práctica. Actualizar el Iperc, preparar las brigadas y comprobar la eficacia de los controles debe formar parte de la gestión diaria y no convertirse en una reacción tardía ante una emergencia. 

El fenómeno de El Niño puede ser inevitable, pero muchas de sus consecuencias laborales son prevenibles. Proteger la vida y la salud debe estar por encima de cualquier exigencia productiva. ¿Están las organizaciones preparadas para anticiparse a los riesgos o seguirán actuando después de que ocurra el daño? 

 

Tags relacionados:
Te puede interesar