El humo negro de Arequipa que nadie ve

Escrito por Encuentro
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Felipe Laura PumaDocente del Departamento de Humanidades de la Universidad Católica San Pablo

Desde hace muchos años, nuestra ciudad ocupa el segundo lugar en desarrollo económico después de Lima. Sin embargo, aún no hemos superado un grave problema de salud pública: la contaminación generada por los gases que emite nuestro transporte público. En la actualidad, Arequipa es la segunda ciudad más contaminada del país en términos de calidad del aire. Una realidad alarmante que afecta la salud pública.

En la Ciudad Blanca, el transporte público y privado es responsable de aproximadamente el 76 % de la contaminación del aire urbano. Esto no es novedad a los ojos de la población y de las autoridades. En las campañas electorales anteriores, muchas promesas estaban relacionadas con la mejora del parque automotor; no obstante, hasta el momento persiste una evidente desidia por parte de las autoridades para resolver este grave problema.

Nuestro servicio de transporte público es uno de los peores de Latinoamérica, la ciudad ocupa el puesto 16 a nivel mundial por congestión de tráfico. Además, muchos de los vehículos que circulan superan los 20 años de antigüedad, en consecuencia, son los que emiten más dióxido de carbono (C02) en las arterias de la ciudad. Esta situación afecta la calidad de aire que respiran los niños, jóvenes, adultos y ancianos cuando transitamos por las calles, en consecuencia, muchos padecerán serios problemas de salud a corto o mediano plazo.

Frente a esta problemática, el especialista en gestión ambiental de la Municipalidad Provincial de Arequipa, José Vásquez Allasi, señaló: “Cinco de cada diez vehículos superan el límite máximo permisivo”, la mayoría pertenecientes al transporte público. El año pasado se creó un aplicativo llamado Policía MPA, disponible en Play Store, que permite a los ciudadanos denunciar a los vehículos que contaminen el aire de la ciudad.

Pero esta iniciativa no ha generado ninguna mejora hasta el momento, debido a que la tarea de regular y sancionar a los vehículos que emiten demasiados contaminantes en contra de la salud pública, es de las autoridades y no de los ciudadanos.

En conclusión, la salud pública está por encima de cualquier progreso económico. La tarea de frenar y reducir la contaminación del aire de Arequipa corresponde principalmente a las autoridades. Las unidades de transporte público que han superado el tiempo límite permitido de uso ya no deberían seguir circulando. Para ello, la Municipalidad Provincial de Arequipa debe plantear alternativas a fin de resolver la problemática del parque automotor, medidas que beneficien tanto a los transportistas como a la población en general.

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