Rodolfo Castro Salinas
Magíster en Matrimonio y Familia
¿Es la familia relevante y necesaria para el desarrollo de una sociedad o por el contrario se trata de una institución totalmente prescindible, que en el pasado fue importante y permitió la configuración de varias civilizaciones pero ya no más? Algunas disciplinas como la economía han tomado en serio esta disyuntiva y vienen realizado serios trabajos, investigaciones bien documentadas y estudios con alto rigor académico; demostrando que el actual debilitamiento de la institución familiar resulta negativo para la sociedad.
Para Gary Becker, Premio Nobel de Economía en 1992, la familia es el fundamento de la economía. Él centra su tesis en el deseo que tiene todo hombre de satisfacer sus necesidades: si lo logra obtiene un grado de utilidad y ello es capaz de generar riqueza; pero si los recursos se agotan y las necesidades no, el hombre debe ser inteligente y eficiente para generar mayor riqueza a menor costo.
En ese sentido, el “capital humano” —que abarcaría todas las habilidades y capacidades que la persona tiene al nacer y que las va acumulando y desarrollando a lo largo de su vida—, generaría una mejor eficiencia y mayor productividad. Esta idea, originaria de Theodore Schultz, fue llevada por Becker a teoría económica y ya desde 1990 fue objeto de estudio y mención en varias conferencias internacionales.
Generando un giro en la teoría económica al colocar a la persona en el centro de su actividad. Así se puede llegar a plantear, por ejemplo, que el núcleo del desarrollo radica en el reconocimiento de la dignidad de la persona y que la acumulación de bienes tiene como objeto “servir para algo” y no puede ser un fin en sí mismo.
Es dentro de esta perspectiva donde economía, persona y familia se encuentran, de modo que si la economía busca maximizar utilidades, la familia está en la capacidad de generar mejores niveles de eficiencia en las personas que permitan incrementar la riqueza de las naciones.
Esto se explicaría por el cuantioso aporte que brinda la familia al capital humano: trabajo de padres a hijos que se traduce en atención sanitaria, niveles de educación, soporte afectivo, madurez emocional, grado de instrucción, etc.
Para crecer, la sociedad necesita personas, y estas no las aportan ni el Estado ni institución civil alguna, sino los padres interesados en darle a sus hijos mejores niveles de vida. De lo dicho se desprende que la familia no sólo es importante para la sociedad sino que además juega un rol fundamental en la vida económica de las naciones y es un auténtico motor generador de solidaridad, gratuidad, responsabilidad y redistribución de recursos, otorgando protección y seguridad a sus miembros.
La familia, célula vital de la sociedad, “tiene su origen en la unión de un hombre y una mujer”, vale decir, en el matrimonio. Y el matrimonio es una ganancia para el hombre y la mujer, dado que ambos estarían recibiendo beneficios significativamente mayores e imposibles de alcanzar si ambos hubieran permanecido solteros; parte importante de esta ganancia serían los hijos.
El matrimonio incrementa el capital humano y social, genera un comportamiento económico y financiero prudente, e incrementa niveles de ahorro e inversión. Esta tendencia debería ser considerada por las compañías, que deberían orientar su estrategia de mercadeo y programas publicitarios a fortalecer la institución familiar. Estudios muestran por ejemplo, que los hombres casados trabajan más y mejor, son más productivos, adquieren mejores trabajos y alcanzan mejores niveles salariales. En definitiva promover la familia resultaría un buen negocio para todos.