El periodo de lluvias 2026-2027 se perfila como un escenario altamente crítico para la seguridad hídrica y alimentaria en el Perú. Un reciente informe del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) reveló que el fenómeno de El Niño seguirá alterando el comportamiento del clima y generando condiciones anómalas a nivel nacional.
Así, mientras la costa norte registrará precipitaciones por encima de sus promedios históricos, la sierra central, la sierra sur y vastas extensiones de la selva enfrentarán un prolongado y severo déficit hídrico que se extendería por lo menos hasta abril de 2027.
La causa principal de esta anomalía radica en la persistencia de las condiciones cálidas en el Océano Pacífico Tropical (en las regiones Niño 1+2 y Niño 3.4). Este comportamiento oceánico altera la circulación atmosférica habitual y actúa como una barrera que bloquea el ingreso de humedad desde la Amazonía hacia la cordillera de los Andes. Como consecuencia, se prevén reducciones drásticas en los acumulados de lluvia, registrando anomalías secas que irán desde -50 % hasta -100 % en el corredor que se extiende desde la sierra de Ica hasta Tacna, y desde Ayacucho hasta la meseta del Collao, en Puno.
En Arequipa, seis distritos fueron clasificados en nivel de riesgo muy alto ante la crisis hídrica (ausencia de lluvias), de acuerdo con el estudio técnico Cenepred. Se trata de Chachas, en la provincia de Castilla; Caylloma, Lari, Sibayo y Tisco, en Caylloma; y Cayarani, en Condesuyos.
La evaluación advierte que estas localidades presentan una alta vulnerabilidad frente a las condiciones previstas de déficit de lluvias. El escenario cobra especial importancia para la región debido a la dependencia de las precipitaciones para la recarga de fuentes de agua y el desarrollo de actividades como la agricultura y la ganadería.
A nivel nacional, el estudio identifica 484 distritos en nivel de riesgo muy alto, donde habitan 2 millones 796 mil 692 personas en situación de extrema vulnerabilidad. La situación comprende a 17 regiones del país y afecta principalmente a zonas de la sierra y la Amazonía.

En la sierra central y oriental, Huánuco concentra el mayor número de poblaciones en riesgo muy alto, con 71 distritos, seguido de Huancavelica y Junín, con 58 cada uno; Áncash, con 39; y Pasco, con 22. En estas zonas, el inicio de año seco registrado entre enero y abril de 2026 habría reducido la capacidad de recarga de los suelos.
En la sierra sur y el Altiplano, Ayacucho registra 54 distritos en riesgo muy alto, mientras que Cusco suma 44, Puno 41, Apurímac 38, Arequipa 6 y Tacna 2. Esta macrorregión es especialmente sensible a escenarios de inhibición de lluvias asociados a eventos de El Niño de gran magnitud.
Asimismo, en la Amazonía, Ucayali registra 17 distritos en riesgo muy alto, Madre de Dios 7, San Martín 6 y Cajamarca 1. También se incluyen La Libertad con 19 y Lima con 1. Estas condiciones podrían generar anomalías de precipitación por debajo de los promedios normales y afectar la disponibilidad de agua en distintos sectores de la cuenca amazónica.
La escasez de precipitaciones proyectada pone en riesgo directo la sostenibilidad de los medios de vida rurales. Los 484 distritos en riesgo muy alto cuentan con más de 3.5 millones de hectáreas agrícolas y 7.1 millones de hectáreas de pastos naturales, de los cuales depende un hato ganadero que supera los 1.3 millones de vacunos, 4.3 millones de ovinos y 1.8 millones de alpacas.
La falta de forraje e insumos hídricos amenaza con desencadenar pérdidas masivas en la producción de carne, leche y fibra, además de comprometer la cosecha de tubérculos y granos andinos para los mercados nacionales.
En cuanto a la disponibilidad del recurso en los ríos y presas, la Autoridad Nacional del Agua (ANA) precisó que, si bien el almacenamiento promedio de los principales embalses del país se sitúa en un 78 % de su capacidad hidráulica total, la situación es marcadamente desigual. Por ejemplo, la represa de Poechos (Piura) alcanzó el máximo de su capacidad; sin embargo, la mayoría de los embalses del país sufren un desgaste paulatino de sus reservas, sobre todo en la vertiente del Pacífico Sur. La situación es alarmante en las represas de Tinajones (Lambayeque) y Paucarani (Tacna), que registran niveles mínimos para la temporada y corren el riesgo de sufrir desabastecimiento si las lluvias no se presentan durante la primavera.

Las evaluaciones de la ANA señalan que las manifestaciones más agudas del déficit hídrico comenzarán a registrarse de forma progresiva a partir de octubre de 2026, coincidiendo con el inicio de la temporada clave de siembras.
Frente a este escenario, el Cenepred remarcó que las estimaciones presentadas constituyen una herramienta técnica de prevención orientada a los tres niveles de gobierno. Las autoridades regionales y locales de las zonas identificadas deben priorizar de manera urgente la implementación de planes de contingencia, la habilitación de pozos tubulares, el acopio estratégico de forraje y la optimización del uso del agua en la agricultura y el consumo humano antes de que se consolide el periodo de estiaje.