El próximo 11 de noviembre, el papa León XIV llegará al Perú como parte de una visita apostólica que también comprende Uruguay y Argentina. Su recorrido por territorio peruano incluirá Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa, ciudades que recibirán al pontífice en un viaje marcado por su estrecha relación con el país, donde vivió durante varios años y desarrolló buena parte de su labor pastoral.
Pero antes de convertirse en el sucesor de Pedro, Robert Francis Prevost tuvo una historia que comenzó lejos de los altares. Su formación académica estuvo ligada a los números, la Filosofía y el Derecho Canónico. Como universitario estudió Matemáticas, ingresó a una orden religiosa y, posteriormente, encontró en la enseñanza y la formación sacerdotal otra manera de desarrollar su vocación.
Robert Francis Prevost nació el 14 de septiembre de 1955, en Chicago, Estados Unidos. Creció en el seno de una familia vinculada a la educación y la vida religiosa. Su padre, Louis Marius Prevost, enseñó y luego dirigió una escuela, y su madre, Mildred Agnes Martínez, trabajó como bibliotecaria. Los dos participaban en la vida de la parroquia.
En la escuela, Robert se interesó por las actividades académicas y estudiantiles. Estudió en la Saint Mary School of the Assumption y más tarde en el Saint Augustine Seminary High School de Michigan, donde llegó a presidir el club de biblioteca y el consejo estudiantil, y también participó en actividades deportivas.
Terminada la secundaria, en 1973, se inscribió en la Universidad de Villanova, en Pensilvania. Allí halló en la Matemática su primera especialidad profesional. En esta área obtuvo la licenciatura cuatro años después, en 1977 y también hizo estudios de Filosofía.
Fue en las aulas universitarias donde tomó una decisión que cambiaría su vida. El 1 de septiembre del mismo año ingresó al noviciado de la Orden de San Agustín, en Saint Louis, EE.UU. No abandonó su sed de conocimiento, sino que inició una nueva etapa de formación orientada a la vida religiosa.

La inclinación de Prevost por la vida religiosa no apareció durante sus años universitarios. Según recordó su hermano John, desde los cinco o seis años jugaba a celebrar misas en casa, utilizando una tabla de planchar como altar. “Incluso cuando iba al jardín de infancia, sabía que iba a ser sacerdote”, contó en una entrevista con OSV News.
El propio León XIV atribuyó parte de esa vocación al entorno familiar. Creció en un hogar profundamente católico, donde sus padres participaban activamente en la parroquia. La cercanía con sacerdotes y las conversaciones con su padre sobre la fe terminaron de alimentar una inquietud que lo acompañaría durante su juventud.
Su camino hacia el sacerdocio estuvo marcado por varios años de preparación. En 1978 realizó sus primeros votos religiosos y, en agosto de 1981, los votos solemnes en la Orden de San Agustín.
Ese mismo año continuó sus estudios de Teología en la Catholic Theological Union de Chicago y viajó a Roma para especializarse en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, conocida como el Angelicum.
El 10 de septiembre de 1981 recibió la ordenación diaconal y, el 19 de junio de 1982, fue ordenado sacerdote en la capilla de Santa Mónica, en Roma.
Su formación académica continuó: en 1984 obtuvo la licenciatura en Derecho Canónico y, en 1985, defendió su tesis doctoral sobre el papel del prior local en la Orden de San Agustín, publicada dos años después. De esta manera, su formación pasó de las Matemáticas y la Filosofía al estudio de la Teología y las normas que rigen la Iglesia católica.

En 1985, Prevost llegó a Chulucanas, Piura, como vicario parroquial y canciller de la prelatura. Tres años después regresó al Perú para incorporarse a la misión agustiniana de Trujillo, donde fue prior, director de Formación y rector interino del Seminario Mayor San Carlos y San Marcelo.
En este último también ejerció la docencia, impartiendo Derecho Canónico, Teología Moral y Patrística, mientras desarrollaba labores pastorales en distintas parroquias de la ciudad.
En 2001, Prevost asumió como prior general de la Orden de San Agustín, cargo que mantuvo hasta 2013. En 2014 regresó al Perú como administrador apostólico de Chiclayo y, un año después, fue nombrado obispo y obtuvo la nacionalidad peruana.
En 2023, el papa Francisco lo designó prefecto del Dicasterio para los Obispos. Finalmente, el 8 de mayo de 2025 fue elegido pontífice y adoptó el nombre de León XIV, convirtiéndose en el primer papa estadounidense y el primero perteneciente a la orden agustiniana. Hoy, desde el Vaticano, León XIV representa el resultado de una trayectoria que tuvo en el Perú no solo una etapa de servicio, sino también una parte fundamental de su vida sacerdotal.