Más de 25 mil arequipeños que viven en las zonas urbanas de la región dejaron de ser pobres en 2025. En tanto, otros 14 mil residentes de áreas rurales también salieron de esta condición.
Las cifras, que pueden ser alentadoras, implican que en Arequipa la pobreza monetaria se redujo en 3 % en 2025. Según el reciente informe técnico Evolución de la pobreza monetaria, del Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inei), este indicador pasó de 15.8 % en 2024 a 12.8 % en 2025.
Pese al notorio descenso, esta cifra no alcanza los niveles registrados antes de la pandemia. Lieslie Gallegos Arias, profesora del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), puntualiza que en 2019, la cifra de pobreza monetaria era del 6 %, con lo que Arequipa era la segunda región menos pobre del Perú.
Hoy en día, es la cuarta región con la menor tasa de pobreza, detrás de Ica, Madre de Dios y Moquegua, en ese orden.
La docente explica que, en aquel entonces, el producto bruto interno (PBI) regional crecía de manera sostenida entre un 4 % y 6 % anual. Ahora, tras la pérdida de patrimonio y ahorros familiares durante la crisis, ese crecimiento se redujo notablemente. Es así que el PBI para 2025 fue de 2.3 %, menor al promedio nacional situado en 3.4 %.
Pese a todo ello, la reducción de la pobreza monetaria es un avance positivo. El análisis de Gallegos destaca que la clave de la reciente mejora no reside únicamente en la creación de empleo, sino fundamentalmente en la estabilidad monetaria. La política del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) logró controlar la inflación, que bajó de picos de 8.5 % en 2022 a un saludable 1.5 % en 2025. Esta reducción, permitió precios más estables y que las familias recuperen su capacidad de compra, pudiendo acceder nuevamente a una canasta básica completa.
El Inei establece una línea de pobreza total, que constituye el valor mínimo mensual necesario que requiere una persona para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias. En 2025 esta línea fue de S/ 462 per cápita al mes. Mientras que la línea de pobreza extrema –que considera únicamente el costo de una canasta básica de alimentos– se ubicó en S/ 260.
En cuanto a la creación de empleo, esta fue impulsada por el avance de sectores productivos como la agroexportación, la construcción y el comercio. El sector construcción registró un crecimiento del 9 %, generado tanto por proyectos privados como por la inversión pública en infraestructura.
Además, el comercio absorbió a gran parte de la población mediante el autoempleo, aunque bajo condiciones de alta informalidad, que supera el 85 % en las zonas urbanas.
A pesar de estos avances, la especialista advierte que la economía regional “habría crecido más si se hubiese impulsado la minería”. En 2025, el sector minero tuvo una caída de 2.6 %, debido a la menor producción de cobre por parte de la empresa Cerro Verde.
Esta situación frena el crecimiento de otros subsectores dependientes. Para retornar al histórico 6 % de pobreza, Arequipa necesita garantizar la paz social para atraer inversión privada y diversificar su manufactura con mayor valor añadido, destacó Gallegos.

Aunque la pobreza monetaria regional se sitúa en 12.8 % para 2025, es importante considerar que también se mide a nivel urbano y rural. Así, en el área urbana, la pobreza bajó a 12.3 %; en 2024 era de 14.4 %.
Mientras que en el área rural, la pobreza se redujo a 20.1 %; en 2024 era de 33.7 %, con lo cual ya está por debajo de la cifra prepandemia, pues en 2019 era de 23.9 %.
Por ello, el Instituto Peruano de Economía (IPE) destaca que, en la región Arequipa, la pobreza se concentra principalmente en la ciudad, dado que 9 de cada 10 personas pobres vivían en el ámbito urbano en 2025.