Desechos de papel convertidos en compost para la agricultura; residuos industriales que pueden ser aprovechados en la construcción; y pepas de mango y palta utilizadas para obtener aceites de uso cosmético son algunas de las soluciones surgidas de cinco proyectos de investigación. Estas iniciativas fueron desarrolladas por la Universidad Católica San Pablo (UCSP) de Arequipa, en colaboración con empresas privadas, en el marco de la Ley 30309.
La directora del Centro de Servicios Empresariales (Cendes) de la UCSP, Kathy Amenábar Almonte, explicó que la referida ley permite que las empresas inviertan en investigación, desarrollo e innovación y obtengan beneficios tributarios en el pago del impuesto a la renta. Bajo este mecanismo, la UCSP ha trabajado con Papelera Panamericana, Yura, Sypsa, la minera Southern Perú y Mebol, esta última ubicada en Ica.
Estas iniciativas fueron expuestas durante el Encuentro Nacional de Gestión Tecnológica VinculaTech Empresarial 2026, realizado en la Universidad Católica San Pablo, en coordinación con el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Concytec).
De los cinco proyectos ejecutados, tres estuvieron relacionados con el aprovechamiento de residuos, una línea que cobra cada vez más importancia por su aporte a la economía circular. Kathy Amenábar sostuvo que el objetivo es reincorporar al proceso productivo materiales que normalmente terminan como desechos para darles un nuevo uso.
En los diferentes casos, los proyectos ejecutados por docentes especializados en investigación aplicada de la UCSP abarcaron desde la investigación hasta el desarrollo del prototipo. Luego, la empresa se encargó del escalamiento para su aplicación.

Uno de los casos se desarrolló con Papelera Panamericana durante la pandemia del coronavirus. La investigación buscó aprovechar los residuos generados por la industria del papel para producir compost que pueda ser utilizado en el sector agrícola.
Para probar su viabilidad se instalaron pilas de compostaje de grandes dimensiones que se instalaron en la universidad. El proyecto se realizó entre 2019 y 2021.
Otro proyecto en marcha es el de escorias, desarrollado con la minera Southern en alianza con Yura. La investigación busca aprovechar los residuos procedentes de procesos industriales para convertirlos en insumos destinados al sector de la construcción.
Con Sypsa también se realizó un estudio relacionado con escorias, mientras que con Yura se investigó el aprovechamiento de puzolanas, materiales que pueden ser empleados en la elaboración de productos para la construcción.
La agroindustria también presentó nuevas oportunidades de aprovechamiento. En colaboración con Mebol, empresa de la región Ica, se estudió la reutilización de las pepas de mango y palta para obtener aceites que pueden ser utilizados en productos de cosmética corporal.

Los proyectos son financiados al 100 % por las propias compañías. Luego, mediante la Ley 30309, en coordinación con el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), las empresas pueden deducir la inversión realizada y un porcentaje adicional de su impuesto a la renta.
Este mecanismo busca incentivar al sector privado a invertir en ciencia, tecnología e innovación y, al mismo tiempo, generar una mayor vinculación entre las empresas y las universidades.
No obstante, el escenario económico también plantea dificultades. Para acogerse al beneficio tributario, las empresas deben disponer primero del capital necesario para financiar la investigación y recién aplicar la deducción.
Por ello, algunas compañías están optando por los fondos concursables como una alternativa para financiar nuevos proyectos. Pese a ello, la experiencia desarrollada muestra una ruta para que problemas concretos de la industria puedan convertirse, mediante investigación aplicada, en soluciones productivas y ambientales.
Más allá de los resultados técnicos, uno de los principales aportes para la universidad es acercar a sus investigadores a desafíos concretos de las empresas.