Christiaan Lecarnaqué
A veces, las personas que quieren emprender un negocio pueden pecar de optimistas. Ser positivo es bueno, pero también hay que saber medir el riesgo apoyándose en el conocimiento. Esta es una de las conclusiones de una reciente investigación desarrollada por docentes de la Universidad Católica San Pablo (UCSP).
Sandra Gómez, profesora de la Escuela de Contabilidad de la UCSP, e investigadora principal en este estudio, señaló que la investigación llegó a la conclusión de que el optimismo funciona como un mediador entre la propensión o aversión al riesgo sobre la intención emprendedora.
Es decir, actúa como un balance que podría superar el miedo y jugar a favor del desarrollo de una idea de negocio.
“Frente al riesgo, una persona optimista y con conocimientos tendrá una mejor predisposición o actitud”, señaló.
Este estudio se aplicó a 822 universitarios de los últimos años de las carreras de Administración y Contabilidad de la Universidad Católica San Pablo, Universidad Nacional de San Agustín, Universidad Católica Santa María y Universidad Tecnológica del Perú.
¿Y si formamos optimistas?
La teoría dice que es necesaria una dosis de optimismo para emprender un negocio, de lo contrario, el fracaso sería probable. Pero, ¿es suficiente ser positivos?
La propuesta de los investigadores de la San Pablo es que se estimule el optimismo desde las aulas universitarias, para formar este rasgo en su personalidad con conocimientos.
“Podemos formar el optimismo en los jóvenes para que puedan emprender, de una manera más preparada y calculada”, indicó.
Manifestó, por ejemplo, que algunos cursos podrían ayudar a formar optimismo en los universitarios, como el pensamiento crítico, que busca en los jóvenes analizar y proponer soluciones a determinada problemática.
¿Por qué los jóvenes?
Según el informe GUESS del año 2021, el 30.2 % de los universitarios peruanos desea emprender un negocio luego de terminar sus estudios profesionales, mientras que el 46.3 % planea hacerlo en los cinco años siguientes, por eso es importante desarrollar sus habilidades empresariales.
“Con esta investigación también queremos contribuir en el plan curricular e incluir líneas académicas para fomentar habilidades empresariales y técnicas”, agregó Sandra Gómez.
EL DATO
La investigación se publicará pronto en una revista científica internacional.
La influencia de la psicología
Renzo Rivera, docente del Departamento de Psicología de la San Pablo y parte del grupo de investigadores de este estudio, consideró que las variables psicológicas influyen al momento de impulsar un emprendimiento.
“Las variables psicológicas pesan al momento de emprender un negocio, por eso las escuelas de negocios deben trabajar también la psicología. El riesgo y optimismo tienen que ir de la mano del conocimiento”, señaló.
Además, coincidió en que es necesario enseñarles a los jóvenes que el proceso de emprendimiento no es sencillo. En consecuencia, hay que mostrarles la realidad y formarlos para impulsar de la mejor manera un negocio.
“La idea no es sólo fortalecer este punto en las carreras de administración y contabilidad, sino en otras profesiones donde se plantean emprendimientos”, aportó.
En el equipo de investigación también participaron la directora de la Escuela de Contabilidad de la UCSP, Geraldine Farfán y los docentes Fredy Leiva y Noelia Jiménez.
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