Ellos encontraron en el básquet sobre ruedas un deporte de superación e inclusión. Ruedan por la cancha montados en sus armaduras y compiten con la misma determinación con la que enfrentan la vida, sin sentirse menos ni limitados.
Cuando te propones hacer deporte, no hay límites ni barreras que te lo impidan. Así llegaron los jugadores de básquet sobre ruedas al torneo.Percy Sánchez, de Cusco, juega básquet en silla de ruedas desde hace 10 años. A los 17 sufrió un accidente y tomó el deporte como terapia y una forma de superación.Cada uno de los deportistas prepara y acondiciona su silla para participar en esta competición.Nunca habrá limitaciones para jugar básquet. En la Copa Desafío, más de 100 deportistas demostraron que esta disciplina es inclusiva.Estas son historias de lucha que se escriben en la cancha, en una silla de ruedas, pero con el pundonor de campeones.Juan José Aguilar lleva 20 años participando en este tipo de torneos. “El básquet me ayudó mucho, es mi terapia”, comentó.Más que un deporte, el básquet sobre ruedas es una lección de vida y perseverancia para cado uno de estos deportistas.El equipo Pablo Zavala llegó desde Cusco, cargado con sus sillas y una gran actitud. Obtuvo el segundo lugar en este torneo.Aunque el acceso para las sillas de ruedas a veces es difícil, su disciplina y amor por el deporte hacen que ninguna barrera los detenga.La expresión de esfuerzo y superación constante de estos deportistas es un ejemplo a seguir.Después de entrar a la cancha se transforman: la silla de ruedas es una extensión de su cuerpo.El básquet en silla de ruedas promueve la inclusión social y rompe estereotipos sobre la discapacidad.El básquet sobre ruedas no solo se juega, se vive con intensidad, orgullo y determinación.En ocasiones, la intensidad del juego les gana y algunos caen de la silla, pero entre todos se ayudan para volver a levantarse.
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