La jornada electoral del 4 de octubre dejó un mapa político fragmentado, sin un ganador claro. Fuerza Popular, el partido oficialista, no consiguió ninguna gobernación en primera vuelta: su única posibilidad está en Lambayeque.
Entre los partidos con representación en el Congreso, Ahora Nación ganó en Apurímac y Renovación Popular, en el Callao. Ni Obras ni Buen Gobierno obtuvieron gobernaciones.
Los partidos nacionales que quedaron fuera del Congreso recuperaron protagonismo. Somos Perú, del expresidente José Jerí, presentó los mejores resultados y disputará segundas vueltas en Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Lambayeque, Moquegua y Tumbes. Le sigue Alianza para el Progreso, de César Acuña, con opciones en Áncash, Huancavelica, Piura y Tacna. Acción Popular podría disputar el balotaje en Moquegua; de ganar, sería su única victoria regional.
Verónika Mendoza, una figura nacional en declive, encontró en el Gobierno Regional del Cusco una oportunidad para relanzarse. La única victoria de Progresemos le ofrece oxígeno político después de dos derrotas presidenciales consecutivas y de no haber podido competir este año.
En Arequipa, Alfredo Zegarra, exalcalde y candidato de Fuerza Arequipeña, disputará la segunda vuelta con Jenry Huisa, de Ahora Nación. Zegarra parte como favorito: obtuvo cerca de una cuarta parte de los votos válidos y aventajó a su contendor por casi diez puntos porcentuales. Sin embargo, sigue abierto el destino de los votos de Elmer Cáceres Llica y Benigno Cornejo, quienes ocuparon el tercer y cuarto lugar, respectivamente.
La fragmentación partidaria persistirá. Para el gobierno de Keiko Fujimori, el desafío será construir acuerdos con autoridades de distintas tiendas políticas. La gobernabilidad dependerá de convertir ese mosaico electoral en cooperación efectiva, sin reducir la relación con las regiones a un intercambio de favores.