El milagro democrático de Arequipa

Escrito por Encuentro
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César Montes de Oca DibánDocente del Departamento de Ingenierías de la Industria y el Ambiente de la Universidad Católica San Pablo

En 1947, en la Cámara de los Comunes del Reino Unido, Winston Churchill dijo que la democracia era el peor sistema de gobierno, con excepción de todos los demás que se han intentado en algún momento. Arequipa acaba de demostrar que Churchill era optimista.

El domingo 4 de octubre, Manuel Vera Paredes, de Fuerza Arequipeña, obtuvo la alcaldía provincial de Arequipa con el 16.8 % de los votos, según la ONPE. Es decir, cuatro de cada cinco arequipeños votaron por alguien más. Más del 80 % de los votantes le dijo: “Usted, no”. Sin embargo, en el maravilloso universo de la democracia fragmentada peruana eso equivale a ganar.

Hay sistemas electorales más eficientes para representar la voluntad popular y, lamentablemente, ninguno de ellos se aplica en nuestro país ni en Arequipa.

El virtual alcalde de Arequipa tiene 74 años y fue alcalde distrital de Cerro Colorado en dos periodos. Ahora gobernará la segunda ciudad del Perú. Oscar Wilde publicó en 1890 El retrato de Dorian Gray y, en este hermoso texto, señalaba que la experiencia era el nombre que los hombres daban a sus errores. En la política peruana, la experiencia es también el nombre que los candidatos dan a su postulación y elección.

Con dieciocho listas compitiendo por el sillón municipal de Arequipa, Manuel Vera Paredes se alzó con la victoria. El segundo lugar obtuvo el 13.7 % de los votos; el tercero, el 9.6 %; y el cuarto, el 8 %. Si se suman todos los votos que no fueron para el ganador, el resultado es claro: Arequipa eligió, con entusiasmo colectivo, a alguien que el 83.2 % de los votantes no quería. No obstante, los politólogos lo llaman “gobernabilidad”; los ciudadanos de a pie lo llamamos de otra manera.

El futuro alcalde planteó la seguridad, el transporte y el saneamiento físico-legal como prioridades. Seguridad, transporte y saneamiento son las mismas tres palabras que figuran en las plataformas electorales arequipeñas de los últimos procesos electorales. No obstante, no se hace mención alguna a una central de seguridad ciudadana C5, a un sistema integrado de videovigilancia, a convenios interinstitucionales con los municipios distritales ni al mecanismo de obras por impuestos para financiar infraestructura tecnológica de seguridad. Nada de eso.

Arequipa lleva seis años esperando la Central Unificada que prometió Omar Candia en 2020 y que nunca se construyó. El nuevo alcalde llega sin un expediente técnico en la mano, sin un convenio firmado, con el mismo diagnóstico de siempre y sin un modelo de gobernanza que garantice que esta vez las cosas serán diferentes.

Enhorabuena, Ciudad Blanca del majestuoso Misti. Esperemos que un C5 de seguridad ciudadana sea una realidad dentro de los próximos cuatro años.

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