Regulación del celular: una notificación menos, una lección más

Escrito por Encuentro
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Pierre Velarde RendónProfesor del Departamento de Ingenierías de la Industria y el Ambiente de la Universidad Católica San Pablo

Son las diez de la mañana en un aula de secundaria. El profesor explica ecuaciones. Al fondo, una pantalla se ilumina debajo de la carpeta, luego otra y otra más. Media clase sigue sentada, pero ya no está en clase.

Según el INEI, en 2025 casi nueve de cada diez niños y adolescentes peruanos que usan internet lo hacen desde un celular. En la evaluación internacional PISA 2025, uno de cada cuatro escolares peruanos dijo que sus compañeros se distraen con frecuencia con aparatos digitales en las clases de ciencias. Ese mismo examen mostró que el Perú retrocedió en lectura y matemáticas. No es solo la falta de profesores o de libros: también es una notificación.

El último 3 de octubre se publicó el Decreto Supremo N.° 018-2026-MINEDU, que aprueba el reglamento de la Ley N.° 32385, que regula el uso de teléfonos celulares en los colegios públicos y privados. La regla principal es sencilla: durante las clases y las actividades escolares, el celular se guarda.

Sin embargo, el reglamento no ve la tecnología como un enemigo. En secundaria, el profesor puede usar el celular para enseñar, si lo planifica antes. Los alumnos con problemas de salud, discapacidad o dificultades de aprendizaje también pueden usarlo, siempre que cuenten con autorización del colegio. En caso de emergencia, nadie tiene que pedir permiso.

Hay detalles que muestran sensatez. El colegio puede guardar los celulares, pero debe devolverlos al terminar la jornada escolar, salvo en caso de faltas graves. Nadie puede revisar lo que hay dentro del teléfono. Asimismo, los profesores deben usar su celular personal fuera de clases.

El Perú no está solo. Según la Unesco, en marzo de 2026, el 58 % de los países ya prohibía el uso de teléfonos móviles en los colegios, frente al 24 % en 2023. Ese mismo organismo advirtió que el celular en el aula distrae y facilita el acoso por internet. No se trata solo de notas: se trata de chicos que vuelvan a mirarse a la cara en el recreo.

Sin embargo, una norma bien escrita no garantiza un cambio real. Los colegios tendrán un lugar para guardar los celulares solo si tienen recursos, y muchas escuelas rurales no los tienen. Además, aplicarán las reglas cuando actualicen su reglamento interno, así que el cambio podría notarse recién en 2027. Si las UGEL no los acompañan, la ley se quedará en un aviso pegado en la puerta.

No obstante, hay un actor que ninguna norma reemplaza: la familia. Fuera del colegio, son los padres quienes deben enseñar a usar el smartphone con responsabilidad. De poco sirve guardarlo siete horas si en casa nadie lo apaga en la mesa.

Volvamos al aula del inicio, ahora con las pantallas guardadas. Alguien levanta la mano para preguntar y otro se ríe de un chiste del compañero, no de un meme. El reglamento no les quita nada a nuestros hijos: les devuelve su atención. La pregunta es si nosotros, padres y docentes, estamos realmente dispuestos a dar el ejemplo.

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