La compra de medicamentos se ha convertido en parte de la rutina de los ciudadanos; sin embargo, detrás de cada elección existen decisiones clave que el usuario no siempre considera o desconoce. Se debe tener en cuenta que en el mercado se pueden encontrar fármacos de marca y genéricos. Estos últimos han estado en debate en el Perú debido a que se ha cuestionado su eficacia y su acceso en farmacias que priorizan opciones más costosas.
La distinción fundamental radica en el proceso de investigación. Los medicamentos de marca son desarrollados inicialmente mediante estudios científicos y el laboratorio a cargo posee la patente durante unos 20 años, mientras que los genéricos aparecen una vez que la patente vence y contienen el mismo principio activo que el producto original. Por lo tanto, son mucho más económicos, debido a que no asumen los gastos de investigación.
En la práctica, la mayoría de los fármacos disponibles en el mercado ya cuenta con alternativas genéricas; no obstante, persiste la percepción de que el producto más caro ofrece mejores resultados. Además, existen otros aspectos relevantes.
El decano del Colegio Químico Farmacéutico de Arequipa, Fernando Gamero, explicó a Encuentro que en el Perú se normalizó la adquisición de genéricos de marca, es decir, medicamentos con la misma composición, pero con un nombre comercial. Pero, si la composición es la misma, ¿por qué existe desconfianza hacia los medicamentos genéricos?
De acuerdo con el especialista, los fármacos genéricos deben contar con pruebas de bioequivalencia. Estas permiten verificar que el medicamento tenga la misma velocidad de absorción y determinar cuánto de su principio activo es aprovechado por el cuerpo. De esta forma, el usuario puede asegurarse de que el tratamiento que está adquiriendo tenga el mismo beneficio a menor costo.
A nivel latinoamericano, la brecha en medicamentos genéricos intercambiables (bioequivalencia) es marcada. Mientras países como Brasil garantizan el 100 % de intercambiabilidad y Chile y México superan los 4000 productos gracias a políticas sostenidas y flexibles, en Perú la cifra es significativamente menor.
Fernando Gamero explicó que la desconfianza del consumidor hacia los medicamentos genéricos no es infundada. Alertó que varios de los medicamentos genéricos en el Perú no están cumpliendo con estándares. “De más de 6000 productos genéricos que se comercializan en el Perú, solo 130 han hecho estas pruebas de bioequivalencia”, enfatizó.
En ese sentido, indicó que el problema reside en los excipientes (sustancias que acompañan al principio activo). Si estos varían, la absorción del medicamento en el cuerpo puede cambiar. “No todos los fabricantes utilizan el mismo excipiente y esto podría hacer variar la respuesta terapéutica del medicamento”, argumentó. Esto es relevante en pacientes que requieren una dosis exacta con efectos precisos, como enfermedades crónicas o trastornos mentales.
De esta forma, el decano asegura que, aunque el acceso a fármacos más económicos debe ser un derecho de salud pública, el retraso en las normativas estatales impide que la población tenga un acceso adecuado y la certeza de que lo que consume tiene la misma eficacia que un producto de marca.
¿Cómo saber si un medicamento es seguro?
De acuerdo con Gamero, la respuesta para identificar un medicamento seguro no está necesariamente en el empaque, sino en el profesional que atiende. A continuación, algunos puntos importantes:
LO DIJO
Menos de 10 inspectores de la Diremid deben supervisar más de 3000 boticas formales en Arequipa, sin contar el amplio número de establecimientos informales, alertó Fernando Gamero.

El Colegio Químico Farmacéutico de Arequipa participó en diversas inspecciones junto a la Diremid de la Gerencia Regional de Salud para verificar el cumplimiento de la normativa; aunque el decano Fernando Gamero advierte que la labor se ve limitada por el escaso compromiso de las autoridades municipales frente a un tema tan sensible como la salud pública.
Así mismo, exhortó a los propietarios de boticas a dejar de ver el medicamento como una mercancía y asumir la responsabilidad que implica su venta. “No es igual que poner una tienda de abarrotes o una ferretería, sin menospreciar a estos comercios, pero no es igual. Se está comercializando productos que pueden salvar una vida o que pueden matar. Por lo tanto, deben ser conscientes y contar siempre con un químico farmacéutico dentro de su horario de trabajo”, resaltó.