Christiaan Lecarnaqué
Las nuevas condiciones para pasar la valla electoral en el Senado y la Cámara de Diputados deberían reducir la fragmentación en el Congreso de la República y disminuir el número de partidos políticos respecto al periodo 2021-2026.
Después de 36 años, elegiremos senadores y diputados, para ello se aprobaron nuevas reglas. En ese sentido, los partidos participantes en estas elecciones deberán superar el 5 % de los votos válidos a nivel nacional en la respectiva cámara (no se tomará en cuenta los sufragios presidenciales) y, además, colocar tres senadores o siete diputados.
En el caso del Senado, el cálculo del 5 % de votos válidos se realizará considerando la suma de votos válidos obtenidos en las dos modalidades de elección que conforman dicha cámara; es decir, la elección por distrito electoral único (nacional) y la elección por distrito electoral múltiple (regional).
Las reglas para estos comicios parecen más complicadas y así lo ratificó José Manuel Villalobos, experto en derecho electoral.
Una valla menos flexible
Villalobos comentó que la barrera electoral de 2021 fue más flexible, hecho que favoreció, por ejemplo, al Partido Morado que logró colocar tres parlamentarios. “Esto se ha endurecido (…) y va a limitar el número de partidos en ambas cámaras, de este modo, no habrá alta fragmentación en el Parlamento”, indicó.
En la anterior elección, diez partidos políticos superaron la valla electoral, pero hasta 2026 se formaron 12 bancadas en el Congreso y esta situación no permite un trabajo parlamentario más óptimo. “Es complicado que en un Congreso atomizado se pongan de acuerdo sobre un tema”, mencionó.
Cálculos electorales
Fernando Tuesta Soldevilla, exjefe de la Onpe, hizo un ejercicio interesante con las nuevas reglas para la valla electoral.
Si esta barrera electoral se hubiera aplicado en 2021, solo seis partidos habrían ingresado a la Cámara de diputados y siete al Senado.
Mientras que el Instituto Aklla Perú, una consultora especializada en temas electorales con sede en Lima, estimó que seis partidos políticos ingresarían a la Cámara de Diputados y cinco al Senado en esta elección, tomando en cuenta la encuesta de Ipsos del 26 de marzo.
De acuerdo con este sondeo, las agrupaciones políticas con mayores posibilidades son Fuerza Popular, Renovación Popular, Alianza Para el Progreso, Juntos por el Perú, País para Todos, Ahora Nación y el Buen Gobierno.

Anomalías electorales
Sin embargo, José Manuel Villalobos hizo hincapié en que también habrían algunas desventajas. Por ejemplo, si un candidato obtiene la mayor cantidad de votos en una región y su partido no supera la valla, no podrá alcanzar una curul. “Este es un punto que no se ha corregido y que podría generar descontento”, dijo.
Por ejemplo, en las elecciones de 2021, Nicolás Talavera y Moisés Chuctaya del Partido Morado lograron 20 305 y 17 188 votos, mientras que los actuales congresistas, Edwin Martínez (Acción Popular) y Esdras Medina (Renovación Popular), consiguieron 16 372 y 15 693 votos, respectivamente. Tanto Acción Popular como Renovación Popular superaron mejor la valla electoral que el Partido Morado.
De esta manera, aunque suene paradójico, los candidatos de una lista parlamentaria tienen que remar juntos para que su partido supere la valla electoral y competir entre ellos para obtener un lugar en el Congreso.
EL DATO
La región Arequipa elegirá a un senador regional y seis diputados.
La valla no resolverá todo
El profesor del Departamento de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), Carlos Gómez de la Torre, consideró que, si bien esta valla electoral filtrará partidos, esto no significa que mejore el sistema político electoral.
“La valla electoral es una solución técnica que no va a ordenar el sistema político peruano. Habrá menos partidos, pero no necesariamente una mejor representación. El problema no es cuántos quedan, sino qué tan institucionales son los que sobreviven”, advirtió.
A su juicio, aunque menos organizaciones políticas alcancen una curul, igual serán bancadas pequeñas, sin conexión interna con otros partidos ni mucho menos con los electores. “Los liderazgos personales van a dominar y la política se volverá más impredecible”, destacó.
En ese sentido, comentó que este sistema requiere de soluciones más estructurales. “Hay una grave crisis de legitimidad, partidos débiles sin ideología ni institucionalidad, volatilidad en el electorado, desconfianza ciudadana, delicado equilibrio de poderes, etc.”, indicó.
En caso de no resolverse estos problemas, Gómez de la Torre estimó que podrían generarse tres escenarios: continuismo precario, manteniendo el sistema sin resolver problemas; reconfiguración política, con la aparición de nuevos liderazgos; y una crisis mayor, que podría traer como consecuencia una quiebra institucional.
“El Perú no ha colapsado, pero sí está en una crisis estructural muy prolongada. El problema central ya no es quién gobierna, sino cómo está diseñado el sistema político”, concluyó.












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