Con fe y sacrificio, miles peregrinan al Santuario de Chapi
Ellos encontraron en el básquet sobre ruedas un deporte de superación e inclusión. Ruedan por la cancha montados en sus armaduras y compiten con la misma determinación con la que enfrentan la vida, sin sentirse menos ni limitados.
El camino es largo, pero la fe es más grande. Miles de devotos llegaron a pie hasta el santuario de la Mamita de Chapi, en Polobaya.“Hoy camino por lo que ayer pedí”. Una peregrina avanza con su bebé cargada a lo largo del trayecto de Siete Toldos.Silencio, fe y esperanza marcan el recorrido hacia el santuario de Chapi, en Polobaya.El sacrificio se hace visible. Devotos cargan piedras como penitencia durante varios kilómetros, hasta dejarlas en el sector de Tres Cruces.Ralf Zamora llegó desde Lima junto a su esposa, Leslie, y su hija Constanza. Es la primera vez que realizan la peregrinación, motivados por su fe en la Virgen.Entre el polvo y el cansancio, la devoción se mantiene firme. Integrantes de academias militares también forman parte de la peregrinación.Bajo la luz de la luna, los peregrinos avanzan hacia Tres Cruces, donde dejan piedras como símbolo de sus cargas y pecados.Con la caída de la noche, el frío se intensifica. Puestos improvisados ofrecen bebidas calientes y alimentos para sostener a los caminantes.El trayecto a Chapi trasciende lo físico. Es también un viaje espiritual.Algunos peregrinos avanzan en silencio; otros rezan o entonan cánticos. Muchos caminan en familia, unidos por una misma devoción.El objetivo es claro: llegar ante la Virgen para agradecer por los favores concedidos.A la medianoche, fuegos artificiales iluminan el cielo en honor a la Mamita de Chapi.Como una tradición que perdura, familias enteras suben a los cerros cercanos para encender velas y elevar sus plegarias.A la luz de las velas, la fe se comparte. Son momentos de recogimiento que renuevan el espíritu.Al llegar al santuario, el ambiente se transforma en un espacio de profunda reflexión y esperanza.De rodillas frente a la Virgen, los fieles expresan su devoción. Para muchos, es el cumplimiento de una promesa.Pese al frío, numerosos peregrinos pernoctan en los alrededores del templo, a la espera de la primera misa del día.Entre un mar de carpas, una peregrina asoma para escuchar el llamado a la primera celebración litúrgica.