Chinchero: tierra de tejedoras ancestrales

La textilería del distrito de Chinchero, ubicado a 40 minutos de la ciudad de Cusco, es una de las más reconocidas del Perú. No solo por sus diseños y la calidad de sus fibras, sino por el proceso de teñido natural y la sabiduría ancestral que está detrás de su confección.

Textos y fotos: Jorge Castro Gutiérrez 

En el centro artesanal K’intu, las hermanas Noemí, Q’orisonko y Rosaura comparten con los turistas nacionales y extranjeros su conocimiento sobre la elaboración de los textiles andinos, heredado por generaciones.
Este proceso se inicia lavando la lana con saqta, una raíz andina rica en saponina, ideal para la limpieza de las fibras y el cuidado del cabello.
Después del lavado y secado inicial se procede a hilar las fibras con la pushka, una herramienta similar a un huso de mano. Las tejedoras pueden hilar incluso mientras caminan.
En el proceso de teñido se usan minerales, plantas e insectos como la cochinilla.
Para teñir, se hierve la lana con el tinte elegido por un lapso de 45 a 60 minutos. Usan diferentes productos naturales como la chilca, el maíz morado o el q’olle y logran hasta 24 tonalidades.
Además de las plantas que se recogen de los campos, se emplean minerales como la sal de maras o la piedra de alumbre para lograr tonalidades más oscuras, o bien el jugo de limón para tonalidades más claras.
Para obtener el hilo final, que se usará en los telares, se recurre a un segundo hilado más fino con ayuda de la pushka y la técnica de mano completa.
El color de los hilos dependerá de la tonalidad natural de la alpaca u oveja o de los tintes que se utilicen.
Cada tejedora combina hilos de diferentes colores (más cálidos o fríos), según su experiencia e inspiración, para elaborar un telar único.
Esta técnica ancestral permite tejer a mano, hilo por hilo y con elementos propios de la zona (madera y huesos de animales).
El ruki, es una aguja grande hecha con hueso de llama. Ayuda a tupir los hilos para que queden bien prensados y lograr que las telas sean casi impermeables y reversibles.
Q’orisonqo muestra la obra textil culminada, luego de 25 a 30 días de trabajo. El piso de mesa ha combinado los colores típicos de Chinchero, que suelen vestir las mujeres tejedoras.
La textilería de Chinchero se puede apreciar en mantas, ponchos, bufandas o bolsos hechos con técnicas sostenibles, combinando memoria y tradición.
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