Deysi Pari
En 2025, el empleo y los ingresos aumentaron en el Perú; sin embargo, las oportunidades laborales disminuyeron para los jóvenes menores de 25 años. Con ello, el empleo juvenil suma cuatro años consecutivos en descenso. A esa conclusión llegó Patricio Lewis, profesor del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Católica San Pablo, en un análisis realizado para la Red de Estudios para el Desarrollo.
En Arequipa ocurre lo mismo, pero de una manera más preocupante. De acuerdo con la investigación del docente, la región tiene el mercado laboral más sólido del país: su tasa de informalidad es del 57.1 % y el empleo creció 5.7 % en 2025, según cifras del Instituto de Estadística e Informática (Inei). No obstante, el mercado laboral muestra poca capacidad para absorber a los jóvenes que cada año terminan el colegio o egresan de una carrera técnica o profesional.
Patricio Lewis lo explica con las siguientes cifras. En 2007, uno de cada cinco trabajadores en Arequipa era joven, en la actualidad esa proporción es de uno de cada diez. Para la población económicamente activa (PEA) regional, los menores de 25 años apenas representan el 9.3 %. “Es la caída más drástica a nivel nacional”, destaca el docente.
Otra cifra reveladora es que, desde 2019, Arequipa tiene 30 mil jóvenes menos trabajando, lo que representa una reducción del 28 %.
Además, uno de cada cinco jóvenes arequipeños se encuentra actualmente en la categoría de “nini” (ni estudia ni trabaja), de acuerdo con el Instituto Peruano de Economía (IPE). Aquellos que logran insertarse lo hacen mayoritariamente en precariedad: el 79 % de los jóvenes labora en la informalidad, sin ningún tipo de beneficio laboral (CTS, seguro social, vacaciones, ni gratificaciones).
Arequipa tiene un crecimiento especializado
¿Por qué una economía en crecimiento, como la de Arequipa, no logra incorporar a sus jóvenes? El análisis sugiere que este crecimiento económico está concentrado en sectores como la minería y la manufactura especializada, que no generan suficientes empleos de entrada ni oportunidades para quienes recién terminan el colegio o egresan de un instituto. Ello se debe a que las empresas buscan personas con experiencia para estos puestos.
Esta es una realidad que se repite a nivel nacional. Hoy, la demanda por trabajadores mayores de 30 años es cuatro veces superior a la de jóvenes de 18 a 29 años, una relación que era inversa en 2019. En Arequipa, este fenómeno se agrava debido a la alta especialización requerida por sus sectores motores.
La inteligencia artificial es el nuevo desafío
El panorama se complica con la llegada de la inteligencia artificial (IA). Los puestos de trabajo con sueldo básico, que antes servían como puerta de entrada para los jóvenes, hoy están siendo desplazados por la IA.
Tareas como redactar informes, clasificar datos, atender clientes o procesar documentos están siendo progresivamente automatizadas. “Si esos puestos desaparecen, ¿cómo van a ganar experiencia los jóvenes que hoy ya tienen dificultades para entrar al mercado formal?”, cuestiona Lewis.
Ante esta situación, se hace un llamado a las autoridades y a los candidatos presidenciales para implementar soluciones de fondo, como la formación dual, que consiste en implementar sistemas donde el joven estudie y trabaje simultáneamente en empresas reales, ganando experiencia certificada y remunerada antes de graduarse.
Otra propuesta es alinear la educación técnica con la demanda real de los sectores productivos de cada región para cubrir el déficit de 300 mil trabajadores técnicos que tiene el país. Finalmente, destaca un programa para los “ninis”, a fin de que puedan optar por una formación corta.
