Redacción
Con la plantación de 400 queñoas en una hectárea del anexo de Cacayaco, distrito de Chiguata, el Fondo Alianza por el Agua inició su primer proyecto piloto ReforestAcción Hídrica, orientado a la recuperación de ecosistemas altoandinos clave para la seguridad hídrica de Arequipa.
La intervención se desarrolla en una zona estratégica de amortiguamiento de la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca, en las faldas del volcán Pichu Pichu, donde la pérdida progresiva de bosques de queñoa efecta la capacidad del suelo para infiltrar y almacenar agua, incrementando la vulnerabilidad de la cuenca frente al cambio climático.
Luis Gutiérrez Martínez, coordinador ejecutivo del Fondo Alianza por el Agua, destacó el valor ecológico y social de esta acción. “La queñoa es un árbol verdaderamente milagroso para la cuenca Quilca-Chili, ya que cumple un rol clave en zonas no reguladas, donde no existe infraestructura para conservar y abastecerse de agua”, explicó.
Asimismo, subrayó el carácter articulador del proyecto. “Este piloto ha sido posible gracias al trabajo conjunto. Sin el compromiso de la población y el respaldo del Serfor y de nuestros asociados —la Universidad Católica San Pablo y la Sociedad Minera Cerro Verde— esta iniciativa no tendría éxito”, afirmó.
El proyecto ReforestAcción Hídrica busca revertir un déficit estimado de cerca de 5 000 hectáreas de bosques de queñoa. En esa línea, el Fondo viene organizando una nueva jornada de reforestación en el sector Pampa de Arrieros, en el distrito de Yura. Este ecosistema ha sido severamente afectado por la extracción indiscriminada para leña y por los incendios forestales registrados en las faldas de los volcanes de la región.

La queñoa: un árbol clave para la regulación hídrica
La queñoa cumple un rol fundamental en la regulación del ciclo del agua. Su sistema radicular actúa como una esponja natural que retiene y libera el agua de las lluvias, la cual emerge metros más abajo en forma de manantiales o bofedales. Además, reduce la escorrentía superficial, favorece la recarga hídrica y previene la erosión y degradación de los suelos.
Desde la comunidad, Félix Chancolla Mamani, presidente del Comité Conservacional de Queñoales del anexo de Cacayaco, resaltó la iniciativa del Fondo Alianza por el Agua e invitó a más instituciones a sumarse al trabajo conjunto para recuperar el bosque de queñoa.
La comunidad de Cacayaco cuenta con amplia experiencia en la conservación de esta especie. Dispone de un vivero propio donde se producen los plantones, que luego son cultivados y cuidados por los comuneros. En esta intervención, además, se ha utilizado hidrogel para asegurar la disponibilidad de agua para los arbustos una vez concluido el periodo de lluvias.
“Somos los guardianes del queñoal [queñual]. Desde hace años producimos plantones y los cuidamos con amor por la naturaleza. Este proyecto demuestra que, trabajando unidos, podemos proteger nuestra tierra”, expresó don Félix.
Por su parte, Felipe González Dueñas, administrador técnico del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) en Arequipa, destacó la labor sostenida de la comunidad.
“Cacayaco colinda con los bosques de queñoa de las faldas del Pichu Pichu y ha sido reconocido por su compromiso con la conservación. Son aliados clave para lograr el afianzamiento hídrico y beneficiar a las poblaciones aguas abajo”, indicó.
A través de esta intervención, el Fondo Alianza por el Agua reafirma su apuesta por soluciones que aseguren la sostenibilidad del recurso hídrico a largo plazo, mediante la articulación de organizaciones públicas, privadas y comunitarias. Más información en: alianzaporelagua.org.pe.













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