Liz Ferrer Rivera
El 15 de enero, un huaico arrastró el puente El Pedregal-Santa Rosa, ubicado en el distrito de Quinistaquillas, en la región Moquegua, dejando a varios poblados incomunicados. Además del desastre natural, lo que generó mayor sorpresa en la población fue que la infraestructura era reciente. La obra fue inaugurada el 30 de diciembre de 2025 por el alcalde de Quinistaquillas, Merlín Caytano Baldárrago. Tuvo una inversión de S/1 317 343 y fue ejecutada por contrata por el Consorcio Quinistaquillas. La finalidad de este puente era unir al distrito con otras localidades en la ruta hacia Arequipa. El procurador anticorrupción de Moquegua, Carlos Ponce Arpasi, presentó una denuncia por el colapso ante la Fiscalía Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios para determinar si la obra era deficiente.
Juan Carlos Almonte, profesor del Departamento de Arquitectura e Ingenierías de la Construcción de la Universidad Católica San Pablo, sostiene que lo ocurrido en Moquegua es una buena oportunidad para reflexionar sobre la calidad de los proyectos públicos. Advierte que solo una investigación podrá determinar las causas reales del desastre.
Estudios
Almonte explica que, durante la etapa de preinversión, la municipalidad de Quinistaquillas debió realizar un estudio hidrogeológico que analice el caudal de la zona. Ese documento es clave para los investigadores, dado que allí se consignan las cifras proyectadas de caudal que determinaron la altura del puente.
El especialista reconoce que este tipo de estudio puede ser costoso, pero solo así se evitan “sorpresas”, se protege la inversión pública y se salvaguarda a la población de riesgos prevenibles. Gracias a su experiencia y a las constantes investigaciones en su campo, Almonte ha descubierto que las deficiencias en los expedientes técnicos suelen ser una de las causas de los fracasos en las obras públicas.
“Tratan de ahorrar lo más posible en esta etapa y se cree que toda la inversión se debe ejecutar en la obra física. Muchas veces se invierte menos del 3 % del costo de una obra en la etapa de planificación. Esta escasa inversión es una condena: el proyecto empieza mal”, destacó.
EL DATO
Las lluvias afectaron los distritos de Torata, Caruma, Cuchumbaya, Ubinas, Coalaque, Tonoaya, Puquina y otras localidades, en Moquegua.

Además, mencionó que el puente El Pedregal-Santa Rosa también debió contar con un estudio estructural que muestre si los materiales usados en su construcción eran los correctos. Otro punto a analizar es el proceso constructivo. Ambos estudios, hidrológicos y estructurales, darán luces sobre qué fue lo que ocurrió y si fue la naturaleza la única culpable de su caída.
El politólogo moqueguano, Andy Phillips Zeballos, sostiene que las deficiencias en las obras públicas responden a dos factores: la contratación de profesionales por cercanía política y no por criterio técnico, y la falta de indicadores de desempeño en la ejecución de obras públicas.
Detalla que en Moquegua se “institucionalizó” una cultura de corrupción en obras públicas, donde los proyectos están a merced de los intereses políticos de las autoridades de turno. Son esas malas prácticas las que causan perjuicio en el bienestar de la población.
Finalmente, advirtió que la justicia resolverá quiénes son los responsables de la caída del puente nuevo en Moquegua.











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