El voluntariado de la Universidad Católica San Pablo (UCSP) llegó hasta el complejo habitacional Flora Tristán para ayudar a las familias que lo perdieron todo por las intensas lluvias y huaicos que soporta la ciudad.
El voluntariado de la UCSP está ejecutando acciones solidarias en unión a Cáritas Diocesana para apoyar a las personas damnificadas, mediante tres acciones:
Donaciones vía cuenta bancaria en soles – BCP: convocatoria dirigida tanto a la comunidad UCSP como al público en general.
CTA CTE: 215-1437624-0-70
CCI: 00221500143762407022
Recolección de alimentos: convocatoria dirigida a la Comunidad UCSP y al público en general.
Lugar de acopio: Hall, primer nivel, Edificio Newman – Campus San Lázaro UCSP.
Horario de atención: de 08:30 a 13:00 horas.
Alimentos no perecibles: arroz, azúcar, aceite, fideos, atún, frijoles y lentejas.
Alimentos de fácil consumo: pan embolsado y embutidos.
Los voluntarios de la Universidad Católica San Pablo llegaron hasta el complejo habitacional Flora Tristán.Equipados de lampas, los 50 voluntarios de la San Pablo se dispusieron a ayudar a los damnificados.Para llegar al lugar tuvieron que sortear los montículos de tierra que se encontraban en el camino de la av. Metropolitana.Con mucha disposición y empatía, los alumnos de la universidad hicieron denodados esfuerzos para ayudar a las familias.Mucha gente llegó para asistir a los damnificados, con alegría pese a la difícil circunstancia que vive Arequipa.Los departamentos estaban inundados; mientras retiraban el barro, los residentes lograban recuperar algunas pertenencias.La cruz del barrio Flora Tristán resistió al huaico y se mantuvo en pie, convirtiéndose en una señal de esperanza.Los 50 jóvenes que llegaron a ayudar a todas las familias mostraron su compromiso con la sociedad.Antes de la ardua labor, los estudiantes y administrativos de la universidad perennizan este momento de solidaridad.La imagen de la Sagrada Familia, rescatada del lodo, acompaña a este hogar que mantiene su fe en alto en momentos de dificultad.Algunas personas tuvieron que romper las ventanas para rescatar unas pocas pertenencias.Un joven, cubierto de barro pero con la alegría a flor de piel, fue lo más destacado de la jornada de voluntariado de la San Pablo.Una sociedad que se une para ayudar es lo que necesita Arequipa en estos momentos.