¿La basura es igual a dinero?: Un enfoque de economía circular

Ruben Elguera Pumacayo
Asistente de cátedra del Departamento de Ingenierías de la Industria y el Ambiente de la Universidad Católica San Pablo

En el Perú, la basura representa un tesoro económico que ignoramos de forma sistemática. Según el Ministerio del Ambiente (MINAM), la implementación de la Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular al 2030 (HRNEC) proyecta una contribución de hasta el 2 % del producto bruto interno (PBI), lo que se traduce en más de 14 000 millones de soles y la creación de más de 300 000 puestos de trabajo. Esta visión no es solo una meta ambiental, sino la ruta definitiva y urgente hacia una prosperidad económica verde, donde los desechos dejan de ser un pasivo para convertirse en nuestro capital más prometedor.

Lograr esta transformación requiere adoptar el modelo de economía circular que, según el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), busca eliminar la generación de residuos al prolongar su vida útil y convertirlos en recursos valiosos que generen ingresos. A diferencia del modelo lineal tradicional de “tomar, producir y desechar” —responsable del agotamiento de recursos y el cambio climático—, este enfoque implica reciclar, reutilizar, reparar y renovar materiales todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. Los beneficios para las empresas son tangibles: desde la reducción de costos y la mejora de la eficiencia hasta el incremento de la competitividad y la innovación que forja nuevos modelos de negocio.

La urgencia de este cambio se refleja en nuestra realidad cotidiana: cada día generamos 23 000 toneladas de residuos, sumando 8.7 millones de toneladas anuales, de las cuales hasta el 78 % podría reciclarse. Sin embargo, apenas aprovechamos un 1.8 %, dejando en los vertederos un potencial de capital de miles de millones de soles que podrían estar dinamizando nuestra economía. Esta transición ya no es teórica, sino pragmática, y diversas organizaciones peruanas ya demuestran que los residuos son la nueva materia prima.

Casos de éxito locales evidencian que la basura se traduce en dinero, como CBC Perú, galardonada por su gestión exitosa de residuos y generación de ingresos por upcycling, o Tetra Pak Perú, que recicla alrededor de 116 millones de soles de envases al año. Asimismo, la empresa Gloria ha logrado aportar más de 14 millones de soles al PBI mediante el impulso de la circularidad en sus procesos, mientras que Cencosud Perú logró reducir 134 toneladas de plástico e incorporar un 50 % de PET reciclado en su cadena de valor. Estas empresas entienden que los beneficios ya no son solo de imagen, sino estrategias fundamentales de competitividad.

Adoptar la mentalidad de la economía circular ha dejado de ser una opción para convertirse en una estrategia de negocio crucial para el desarrollo económico sostenible del país. Como hemos visto, la basura no es un problema de limpieza, sino el diagnóstico de una oportunidad desaprovechada. La discusión, para el sector empresarial, ya no pasa por la conveniencia del cambio; la verdadera pregunta es cuándo se sumará a esta transición hacia la prosperidad económica.

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