¿El tránsito de hoy me dejará llegar a casa?

Erick Gómez Nieto
Profesor del Departamento de Computación de la Universidad Católica San Pablo

¿Se han puesto a pensar en cómo sería una Arequipa en la que puedas cruzar la pista sin preocupaciones cuando el semáforo te indica que puedes hacerlo, o  manejar tu auto sin el temor de que el transporte público (en su mayoría) te cierre el paso para recoger más pasajeros?

De acuerdo con TomTom Traffic, Arequipa se ubicó en el puesto 8 de las ciudades con mayor congestión vehicular en 2025. Este diagnóstico la convierte, además, en la ciudad que registra el mayor tiempo perdido por persona en hora punta a nivel de Latinoamérica con 155 horas; y está por encima de Lima (149 horas) y Bogotá (141 horas) en Colombia.

En mi experiencia, como transeúnte y conductor, mi respuesta se acerca mucho al cero, e incluso al negativo. Durante el último par de meses, hemos visto muchas obras de mejora en la infraestructura que aún están en progreso y, al realizarse todas en paralelo, van extinguiendo cada vez más la poca transitabilidad que ya teníamos. Por un momento, dejemos de lado la duda sobre la calidad de la gestión para la ejecución de estas obras y centrémonos en lo palpable: la cantidad de polución adicional generada por los vehículos atorados en el tráfico. Esta situación provoca un mayor estrés tanto en el ciudadano de a pie que usa el transporte público como en el conductor particular.

Este foco de contaminación es fácil de notar, basta con ver las reacciones de cualquier valiente que se aventure a entrar al centro histórico de la ciudad. Y si alguna vez pensamos en colaborar con la reducción del tránsito mediante otros medios de transporte (bicicletas, scooters y demás), creo que la primera reacción sería el rechazo ante el nivel de peligro que ello conlleva. La falta de vías seguras para transitar con este tipo de vehículos hace imposible imaginarlo, al menos en este momento.

No quisiera quedarme solo en comentar la problemática, que para casi todos es clara. ¿Qué alternativas podemos sugerir? Bueno, tal vez el sistema de “pico y placa” no sea la solución más eficiente para todos, principalmente para quienes viven del transporte público y deben sustentar a sus familias; pero un mayor control para que este se respete puede ser un inicio.

También lo sería mejorar el sistema de transporte público, tanto en calidad como en seguridad, y no dejar que la informalidad y las extorsiones a las empresas formales sean los protagonistas de esta historia. Por otro lado, estamos acostumbrados al uso de la tecnología en redes sociales y a adaptarnos a alternativas ya existentes en otros entornos.

Desde las universidades y el centro de investigación del Departamento de Computación de la Universidad Católica San Pablo se proponen ideas e incluso prototipos y soluciones que, en muchos casos, ya se aplican en nuestro entorno. En otros casos, la falta de datos urbanos respecto al tránsito, el transporte público, la contaminación, el crimen y la infraestructura de la ciudad, entre otros, inviabilizan su uso en nuestra ciudad.

Veo en dichas instituciones un gran aliado para tomar mejores decisiones en estos temas y, por supuesto, el compromiso ciudadano de “mejorar” las acciones a las que estamos acostumbrados y de dejar de normalizar la agresión, la intolerancia y la falta de respeto al reglamento de tránsito.

Esperemos que en 2026 el saldo que nos den reportes como el de TomTom y, tangiblemente, nuestra experiencia al desplazarnos por la ciudad, sean positivos e inspiradores y nos motiven a mejorar aún más.

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