Deysi Pari
— Desde una perspectiva cultural, ¿cómo celebra el Perú la Navidad?
La Navidad es la fiesta más celebrada en el mundo y, sin duda, el Perú la celebra también. Podemos conocer un poco más de ella a través de las declaratorias de patrimonio cultural inmaterial, que son aquellas manifestaciones de la cultura que han sido reconocidas como tal por su valor histórico, transmisión a través del tiempo y porque las comunidades o localidades han gestionado su reconocimiento como tal ante el Estado.
En el Perú contamos con cerca de 450 manifestaciones declaradas patrimonio, de las cuales 26 están dedicadas a la Navidad.
— ¿Cuáles son estas celebraciones que han sido reconocidas como patrimonio cultural?
Están presentes en ocho regiones del Perú. En las declaratorias de patrimonio cultural existen 10 categorías y la mayoría de declaratorias (71 %) se dan principalmente en dos: la primera, las fiestas y celebraciones rituales, y la segunda, la música y danza. Son justamente en estas donde tenemos las declaratorias de las celebraciones de Navidad.
La mayoría de ellas hacen referencia directa al Niño Jesús, como es el caso de la Festividad del Dulce Nombre de Jesús, de Junín; la Festividad de la Octava del Niño Jesús, de Puno; y la Fiesta del Niño Jesús, de Huánuco. Asimismo, la Festividad en honor de los niños Callaocarpino y Jacobo Illanes y la Festividad en honor del Niño Nativo, del Niño Dulce y del Niño Poder de Acoria. También tenemos la Festividad del Niño Dulce Nombre de Jesús y la Danza de los Negritos, la Fiesta del Niño Occe y Escenificación del Auto Sacramental, de Huancavelica; la Festividad del Niño Jesús de Año Nuevo, del distrito de Andahuaylas; la Festividad del Niño Jesús de Navidad y la Fiesta del Niño Jesús de Reyes, de Apurímac.
Algunas otras declaratorias enuncian de manera directa la celebración de la Navidad, como es el caso de la Fiesta de la Navidad de Acobamba, Navidad en honor de San José, la Virgen María y el nacimiento del Niño Jesús; y Navidad en honor del Niño Lachocc, de la Virgen de la Natividad y del Niño Nativo; todas en Huancavelica. Mientras que otro grupo hace referencia a los Reyes Magos, es el caso de la Festividad de la Bajada de Reyes del Niño Jesús de Sabaino, en Apurímac; y la Festividad de los Reyes de Cangallo, en Ayacucho.
Finalmente, un último grupo de declaratorias corresponde a las danzas, donde la huaylia y los negritos son las más destacadas en Junín, Huancavelica, Apurímac y Cusco. Otras son la Danza del Chacranegro, de Huánuco; el Atipanakuy navideño, de Ayacucho; y el Rukus, de Huánuco.
— ¿Cuál es el origen histórico de estas celebraciones y cómo han evolucionado con el tiempo?
Algo muy interesante con las declaratorias de patrimonio cultural inmaterial es que, a diferencia de otras manifestaciones donde el Estado tiene un rol protagónico en su estudio, declaración y preservación, como el caso de Machu Pichu o cualquier otro centro arqueológico, en estas declaratorias son las comunidades las que elaboran los expedientes técnicos, con el debido sustento histórico, y solicitan al Ministerio de Cultura que una manifestación sea declarada patrimonio; y esa misma comunidad se encarga de su preservación. Al ser una manifestación cultural de una determinada comunidad, sus miembros son sus portadores, conocedores y preservadores.
Entonces, todas estas celebraciones cuentan con información detallada en sus expedientes y en las resoluciones donde se reconocen como patrimonio cultural inmaterial. Ello nos permite deducir que estas declaratorias son expresión de un culto católico, producido a partir de los procesos de evangelización que adoptan distintas localidades con características particulares. En varios casos también se han sumado las elecciones de líderes de las comunidades para el inicio del Año Nuevo, tras el nacimiento del Niño Jesús; y la resolución de conflictos, esto último es muy interesante, pues la Navidad representa no solo fe, sino también unión.
Sin duda, el Perú es un país muy creyente, donde no podríamos hablar de Navidad sin fe; y no podemos hablar de fe sin hacer referencia a la presencia española, que trajo la religión católica a nuestro territorio. El Perú es un país mestizo que, sin duda, tiene particularidades culturales a lo largo de su extenso territorio, pero donde no solo existen diferencias, sino y sobre todo, hay elementos que nos unen.
Llama la atención, por ejemplo, que, de las 26 manifestaciones declaradas, nueve se encuentren en Huancavelica, que por muchos años se mantuvo entre las cinco regiones más pobres del Perú, y fue una de las más golpeadas por el terrorismo.
Sin embargo, nos demuestra un liderazgo en la vivencia de la fe con la celebración de la Navidad, que es importante destacar. En la Festividad del Niño Dulce Nombre de Jesús y la Danza de los Negritos (declarada patrimonio mediante expediente RVM 070-2014-VMPCIC-MC) de esta región, se dice que dicha fiesta es expresión “de un enorme valor histórico, pues en ella confluyen tradiciones andinas, afrodescendientes y europeas de larga data”. Lo que da cuenta del reconocimiento de una síntesis que habla de nuestra identidad y de lo que somos los peruanos, un encuentro de culturas.
— ¿Qué elementos llevaron a que sean declaradas patrimonio cultural?
Hay dos elementos claves: el sentido de pertenencia y su celebración a través del tiempo. Toda manifestación que se declara patrimonio cultural inmaterial, debe constituir para la comunidad que la presenta, una fiesta central en sus actividades culturales. Ellos sienten que dicha fiesta, celebración, música o danza, pertenece a su cultura; y, por otro lado, debe haber sido transmitida de generación en generación.
Estas dos características aplican también para todas las declaratorias de patrimonio. Creo que son dos elementos centrales.
— ¿Qué significado tiene la Navidad para las comunidades que conservan estas tradiciones?
Navidad para ellas, significa fiesta, alegría y regocijo por el nacimiento del Niñito Jesús. Así se expresa, por ejemplo, la Danza Negritos de Marcas, de Huancavelica (declarada patrimonio mediante RVM 137-2020-VMPCIC-MC), al decir que la danza es “una manifestación de la devoción que la población de Marcas profesa al Niño Dios, en el día que se celebra su nacimiento”. También, además de celebrar su nacimiento, es un espacio para la resolución de conflictos, como lo señalan los pobladores de la Fiesta de la Natividad de Acobamba (declarada patrimonio mediante RVM 075-2015-VMPCIC-MC), al indicar que en ella se resuelven conflictos y tensiones entre las personas y localidades. La Navidad es una fiesta que invita a todos a la reconciliación y a la unión. Esto también significa para todos los peruanos, porque todas las manifestaciones culturales nos representan; todas las expresiones, aún en sus matices, dan cuenta de nuestra peruanidad.
— ¿Cómo participa la comunidad en la organización y desarrollo de las fiestas?
Sin las comunidades no podríamos tener declaratorias, por tanto, sin comunidades no tendríamos esta celebración de nivel mundial, pero celebrada de manera especial en nuestro país.
Las comunidades son las encargadas de organizar las fiestas mediante las mayordomías y también las danzas celebrativas. Esto queda demostrado a través de algunos ejemplos, como la Festividad del Niño Jesús de Año Nuevo, de Apurímac, cuya resolución (RVM 47-2013-VMPCICMC y RVM 060-2013-VMPCIC-MC) refiere que es “una rica y compleja celebración popular de devoción católica, sustentada en una red de relaciones de parentesco, amistad y paisanaje, así como por la variedad de las comparsas de baile que representan el microcosmos social y étnico de la historia regional”. Es decir, la familia, la amistad y los vínculos sociales de la propia comunidad son fundamentales para su realización. Otro ejemplo, es la Festividad y danza costumbrista El Chacranegro, de Huánuco, declarada patrimonio mediante resolución RVM 107-2023-VMPCIC/MC, donde se indica que su celebración, vinculada, además, al cambio de autoridades comunales, está “entrelazada con el sistema de autoridades tradicionales vigente al interior de la comunidad, la transmisión de conocimientos tradicionales, el fortalecimiento de la cohesión social local y la identidad cultural de los ciudadanos del pueblo”. Es decir, la comunidad y sus líderes son actores claves y en ella los elementos de cohesión se fortalecen.
Quisiera aportar una reflexión final que, creo, acompaña este diálogo en torno a nuestra identidad. En el Perú, las declaratorias de patrimonio son un espacio de investigación muy importante. Decía al inicio que, del total de declaratorias, el 71 % se encuentra en dos de las diez categorías, que son fiestas y celebraciones rituales y música y danzas. Pues bien, a partir de las investigaciones que venimos trabajando desde el Centro de Estudios Peruanos y la Comisión de Peruanidad, hemos identificado que el 95 % de estas manifestaciones corresponde a celebraciones católicas. Ello da cuenta de una característica importante en nuestro país: el Perú es un país creyente que ha tenido, a través de su fe, un proceso de síntesis cultural y mestizaje, como ya se ha destacado en las reflexiones de distintos arequipeños, como Víctor Andrés Belaúnde y Eusebio Quiroz Paz Soldán. Para graficar lo dicho y, como estamos hablando de las declaratorias de patrimonio vinculadas a la Navidad, quisiera referirme a la Festividad del Niño Jesús de Navidad, de Apurímac, en cuya resolución (RVM 028-2013-VMPCIC/MC) se señala que se trata de una “actividad tradicional en la que está involucrada toda la población y en la que se evoca la memoria de eventos importantes como la conquista inca, la cristianización y la presencia de diversos grupos sociales y humanos conocidos a lo largo de su historia, así como su importancia como expresión de fe católica y como referente de la identidad de los pobladores del mencionado distrito”. Sin duda, los rasgos particulares que nos diferencian son importantes, pero más aún lo son aquellos que nos unen.
