Destrucción en el complejo habitacional Flora Tristán

Más de 500 personas resultaron afectadas por el desborde de la torrentera Chullo en el complejo habitacional Flora Tristán. Todos los departamentos del primer piso terminaron cubiertos de lodo, además hubo varios vehículos destrozados.

Texto y fotos: Heiner Aparicio Ojeda

Postes de energía eléctrica quedaron destruidos tras el huaico que llegó hasta la avenida Metropolitana.
Varios transeúntes tuvieron que sortear piedras y ramas arrastradas por el torrente.
Desolador. Un automóvil terminó destrozado y enterrado luego de ser arrastrado por el aluvión.
Una moderna camioneta quedó volcada de costado frente a los edificios del complejo habitacional Flora Tristán.
Los rieles del tren terminaron destruidos por la gran cantidad de lodo y piedras que descendieron por la av. Metropolitana.
Un motociclista quedó atrapado en el lodo, sin zapatos luchó por sacar su vehículo.
Los damnificados tratan de recuperar sus cosas del barro que cubrió sus viviendas y superó el metro de altura.
La bicicleta de un niño terminó cubierta de fango, mientras los habitantes retiran el barro de sus viviendas con carretilla.
Toda la avenida Metropolitana y el complejo habitacional Flora Tristán se cubrieron de lodo.
Pequeñas venas de agua discurrían por la avenida, lo que obstaculizaba el libre tránsito.
Todos los departamentos del primer piso se inundaron, pero vecinos de los pisos superiores ayudaron a limpiar.
Así quedó el puente que sostenía los rieles del tren y por donde cruzaba la torrentera Chullo.
Un poblador, con evidente tristeza, recorre el panorama desolador dejado por el huaico.
Policías y personal de la municipalidad de Arequipa ayudaron a limpiar los departamentos y las vías.
Mucha gente se quedó con lo que llevaba puesto al verse sorprendida por el caudal de lodo.
Amigos y familiares llegaron para ayudar a sus seres queridos en estos momentos difíciles.
Tras el aluvión, algunas personas se ven obligadas a conservar en los parques y a la intemperie, las escasas pertenencias que pudieron salvar.
Con incertidumbre, varios vecinos empezaron a armarse de sacos terreros para proteger sus casas del lodo
Salir de la versión móvil