Una segunda oportunidad para todos

Una segunda oportunidad para todos

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Juan Carlos Eguren
Ex congresista

La caída de Pedro Pablo Kuczynski vino acompañada de la caída del precio del dólar y la subida de la Bolsa de Valores. Pero ello no es todo, se vienen otras subidas: para comenzar, la de Vizcarra a la primera magistratura y el repunte de las expectativas de todos los peruanos. Todos merecen una segunda oportunidad.

En el fondo, se trata de un cambio de gobierno. Martín renovará a todos los ministros, todos los asesores y todos los fallidos operadores políticos. El tiempo es corto (tres años) para dilapidarlo en persecuciones o discusiones banales. La tarea es muy puntual: poner al ciudadano en el eje central de su gestión.

¿Y qué quiere el ciudadano? Más y mejores trabajos; incremento de sus ingresos; que se eleve el estándar de seguridad, salud y educación; en suma, mejor calidad de vida. La receta no es que sea fácil, pero no es compleja ni imposible. Para lograrla se requiere promover y facilitar la pequeña, mediana y gran inversión; sea nacional o extranjera, pública o privada.

Con inversión se genera empleo de calidad e ingresos tributarios. Con mayor recaudación se mejorarán los servicios públicos (salud, educación y seguridad) y se podrá reducir la brecha de infraestructura (carreteras, puertos, hospitales, colegios e irrigaciones).

Cumplidas las tareas señaladas, la estabilidad política y la social llegarán por añadidura. En materia de corrupción: “Zapatero a tus zapatos”. El Ministerio Público, el Poder Judicial, la Contraloría y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) requieren más presupuesto, absoluta independencia y autonomía.

El Congreso y el Poder Ejecutivo deben sacar sus narices y sus manos. Con respecto a la ‘prensa independiente’, mejor tenerla lejos que cerca. Bienvenido, presidente. Te esperamos con fe y optimismo; todos merecemos una segunda oportunidad para renovar las expectativas, la confianza y la credibilidad en nuestras autoridades.

Los únicos enemigos son la pobreza, la corrupción, la injusticia, la desnutrición y la falta de igualdad de oportunidades para todos.

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