Seriedad

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Manuel Rodríguez Canales
Teólogo

Parado al borde de la cancha, veía a mi hijo de catorce años que se preparaba para entrar al partido. El profe Ariel Paz, antes de cualquier indicación sobre el juego, le dijo: “Póngase la camiseta dentro del short, súbase las medias, camine derecho. Sea serio”.

Se me quedó grabada esa expresión: “Sea serio”. Pienso que tiene que ver con el respeto por uno mismo y por los demás, con la concentración y la responsabilidad, con el orden interno del jugador que se cultiva desde el entrenamiento de la semana y pasa por este tipo de detalles.

La he escuchado después de otros jugadores, como si fuera un mantra. Y me alegra mucho porque sin seriedad, sin disciplina, sin respeto, el talento no solo es estéril, sino que puede ser tóxico. Ejemplos sobran.

Cuando uno escucha a Gareca en una conferencia de prensa sin conocer el resultado, no sabe si Perú ganó, perdió o empató. Va con la misma actitud. Parece que lo que menos le interesa es el marcador. No lo encandilan los triunfos, no le angustian los empates ni lo hunden las derrotas.

Está libre del apego a lo circunstancial (rachas de triunfos, récords, reconocimientos, cálculos de periodistas sobre sus decisiones, trascendidos o adulaciones) y lo dice con transparencia.

No olvida el objetivo de largo plazo y, por eso, piensa solo en el siguiente partido sin distraerse con lo que viene después. Reconoce méritos evidentes para todos, pero jamás habla sobre los defectos de sus jugadores, ni personales ni futbolísticos.

No habla de árbitros ni de organizaciones. Sus decisiones como seleccionador y estratega tienen un norte fijo al que invoca siempre que le preguntan por ellas: lo mejor para Perú. En las márgenes más lejanas de su atención están los titulares estúpidos, las primicias intrascendentes, los conflictos inventados por periodistas irresponsables, los intereses mezquinos o ridículos.

La lección cae por su propio peso: como en el caso de Gareca y la selección, la salud del país depende de la seriedad de los peruanos. Seamos serios, seámoslo siempre.

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