El alcalde que necesitamos versus el alcalde que tendremos

El alcalde que necesitamos versus el alcalde que tendremos

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Renato Sumaria Del Campo
Director del quincenario Encuentro

Cada cuatro años resucitan en Arequipa los intentos políticos de los personajes de siempre. Es cíclico. Los nombres aparecen en cada encuesta financiada que circula en redes sociales y que va tanteando, a tarifa todavía accesible —durante las elecciones todo es más caro—, el mejor escenario para el cliente.

Los rostros se repiten y las intenciones también. Nadie tiene partido —todavía—, menos un plan de gobierno; solo quieren ganar las elecciones y perennizar ese estado permanente de tragedia en el que vivimos: ser una ciudad hermosa, pero pésimamente gobernada.

Facebook es la plaza por la que desfilan estos personajes. Yamel Romero, por ejemplo, anunció “su arranque” hacia la Municipalidad Provincial mostrando una encuesta donde aparece en el cuarto lugar de las preferencias electorales.

En ese mismo sondeo, cuya autoría corresponde a una universidad arequipeña, aparece por enésima vez el nombre del octogenario Luis Cáceres Velásquez como alternativa de gobierno municipal; también el del irremediable Marco Falconí y los inefables Álvaro Moscoso, Víctor Hugo Rivera y Simón Balbuena. ¡Tremenda renovación de cuadros!

Fuera de las redes, el asunto pasa por la negociación interna. Y allí lo más interesante ocurre en Arequipa Renace. La agrupación del actual alcalde provincial, Alfredo Zegarra, que será candidato al Gobierno Regional, evidencia una pugna interna por elegir al candidato que sería sucesor del actual burgomaestre.

Omar Candia y Marcos Hinojosa luchan por aparecer en la foto, aunque por la cabeza de Zegarra aún ronda la esperanza de convencer a Javier Ísmodes, que hoy por hoy luce más interesado en apostar por la elección regional. Sea cual sea el fin de la historia, el arbolito no aportará ningún rostro nuevo en la próxima elección provincial.

Entonces —y aquí viene lo doloroso del discernimiento— ¿cree usted que alguno de los interesados en gobernar la ciudad esté a la altura de lo que esta necesita? Arequipa configura hoy un entorno con enormes necesidades de cambio, mientras que los alcaldes siguen haciendo parques con dinosaurios. Solo en el transporte, por ejemplo, se requiere un liderazgo potente para implementar reformas inteligentes que resuelvan los problemas de una ciudad colapsada, que tiene más taxis que Nueva York y un sistema de combis gobernado por el caos.

Lo mismo ocurre en materia ambiental, gestión y cuidado del Centro Histórico, reordenamiento del tránsito, conservación de las áreas verdes, renovación de la infraestructura vial, adecuación del entorno a las necesidades del ciudadano, limpieza pública, promoción de actividades culturales, etc.

Entonces, viendo el panorama de personajes y necesidades, ¿se le ocurre que alguno de los aspirantes al sillón municipal está en la capacidad de gobernar según lo que necesitamos como ciudad? Yo creo que no. Requerimos —y no es retórica— un outsider. ¿Hasta cuándo vamos a esperar que los buenos aparezcan?

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