Con la calidad educativa no se juega

Con la calidad educativa no se juega

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Jorge Pacheco Tejada

La calidad de la educación es, aún, algo lamentablemente lejano para las mayorías. No obstante, estoy convencido que es posible impulsar una cultura de la calidad entendida como el compromiso por hacer las cosas bien.

En tal sentido, corresponde al Estado —y específicamente al Ministerio de Educación—, proveer a las escuelas de condiciones básicas para asegurar la calidad educativa que imparte a sus estudiantes. Para ello se creó, por ejemplo, el SINEACE, que al amparo de la Ley General de Educación y normado por una ley específica (28740), fue concebido como un organismo altamente especializado encargado de las tareas de evaluación, acreditación y certificación de la calidad educativa en todos los niveles del sistema educativo del ámbito nacional.

Habiendo quedado clara la importancia de este organismo, llama la atención que ya se comience a hablar de una pretensión del Ejecutivo de darle fin a sus funciones. Esto ha sido denunciado por la educadora Teresa Tovar Samanez en un artículo titulado “El miedo a la autonomía” y que ha sido publicado en el número 159 de la Revista Educativa “Tarea Informa”.

Concretamente, Tovar denuncia que “los intentos de silenciar al SINEACE constituyen una seria alerta, porque son un peligro para la institucionalidad democrática en nuestro país”.
Me sumo a la preocupación, puesto que en este contexto de querer construir soportes válidos para la evaluación de la calidad educativa, resultaría lamentable que se intente desaparecer un espacio como el SINEACE.

Este tipo de instituciones deben garantizar independencia, imparcialidad, transparencia e idoneidad de los procesos de evaluación de la calidad. Carece de sentido convertirlo en dependiente del Ministerio de Educación o de cualquier otro sector público.
Recordemos que siempre el afán intervencionista del Estado ha conducido a la pobreza académica en la historia de nuestro sistema educativo.

El SINEACE continúa vigente porque tiene respaldo de ley y ha ido ganando su legitimidad. Es una entidad que se ha ganado la confianza por un prestigio que ha ido construyendo palmo a palmo por cuanto los procesos de evaluación que organiza son reconocidos como válidos e idóneos.

Los políticos deben ser muy conscientes de que no debemos cerrar sino más bien fortalecer los espacios democráticos donde se dialoga sobre calidad educativa. Y aunque estamos muy lejos del ideal, si algo hemos avanzado en educación es gracias a organismos como el SINEACE. No desandemos el camino, fortalezcamos aquello que marcha bien. Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar la calidad de la educación, porque este es y será siempre un derecho humano fundamental.

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