Candidatos y electores

Candidatos y electores

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Monseñor Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa

Acercándose el día de las elecciones, algunos candidatos a alcalde de la Municipalidad Provincial de Arequipa han tenido la iniciativa de visitarme, cada uno por su cuenta ciertamente, para entregarme el plan de gobierno que proponen a la ciudadanía y que se comprometen a ejecutar en caso de que ganen las elecciones.

El acto de entregar este documento de modo público al arzobispo de Arequipa, como representante de la institución que tiene mayor arraigo en nuestra sociedad, pone de manifiesto también, como más de uno de ellos me lo ha dicho expresamente, su deseo de que, de ser elegidos, la ciudadanía pueda verificar que cumplan con lo ofrecido.

Ahora corresponde a cada uno de nosotros, como ciudadanos, asumir la responsabilidad de prepararnos bien para emitir nuestro voto. Esto requiere estudiar los planes de gobierno y revisar las hojas de vida de los candidatos, que están publicados en el portal infogob.com.pe.

A través de esos documentos y de otros medios, como las entrevistas y los debates que se están realizando en estos días, es posible conocer si el candidato y el equipo que lo acompaña están política y técnicamente preparados para gobernar nuestra localidad o nuestra región, si son personas honestas que no han estado involucradas en actos de corrupción u otros contrarios a la ley y si tienen acreditada vocación de servicio.

Nuestra participación en las elecciones, a través de un voto informado, no es solo un deber cívico, sino también una garantía de permanencia de la democracia y uno de los mejores modos de contribuir al bien común. Votar movidos únicamente por la simpatía o las emociones que un candidato pueda suscitar en nosotros es lo que nos suele llevar a la frustración cuando, una vez elegido, nos damos cuenta de que nos equivocamos.

Participar como electores en la vida política, además, fortalece nuestra identidad como miembros de un pueblo concreto. Es una obligación moral de cuyo cumplimiento nadie debería sentirse exonerado.

Por el contrario, en un ambiente cada vez más fracturado por las discordias políticas y herido por la corrupción, el derecho a la libre elección de nuestras autoridades es un medio óptimo para hacer de nuestra localidad, nuestra región y nuestro país una tierra de esperanza y oportunidad para todos. Por eso, concluyo con las palabras del papa Francisco: “Quiero renovar junto a ustedes el compromiso de la Iglesia católica, que ha acompañado la vida de esta nación, en este empeño mancomunado de seguir trabajando para que el Perú siga siendo una tierra de esperanza”.

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