Eduquemos el intelecto de nuestros hijos

Eduquemos el intelecto de nuestros hijos

DESDE LA FAMILIA, PODEMOS Y TENEMOS QUE AYUDARLOS EN ESTE ASPECTO

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Nuestros hijos deben ‘querer saber’, esforzarse para juzgar con honestidad, ser sinceros, interesarse por perfilar sus argumentaciones.

Jorge Pacheco Tejada
Educador

Los padres somos los primeros educadores de nuestros hijos, y no hay aspecto en su etapa formativa que escape a esa responsabilidad. En ese marco, la educación del intelecto ocupa un rol importante. No solo es cuestión de enviar a nuestros hijos a la escuela, sino que, desde la vivencia familiar, podemos y tenemos que educarlos intelectualmente.

Debemos hacer lo posible para que las cualidades de nuestros hijos se desplieguen al máximo. Debemos esforzarnos y ser muy conscientes de que hay que desarrollar ideas, juicios y razonamientos. Ello se trata, por ejemplo, no solo de enseñarles a hablar sino a hablar correctamente, que sepan utilizar las palabras, que amplíen su vocabulario y sus conceptos.

En estas líneas, me permitiré hacerle, amable lector, unas sugerencias que espero le ayuden a educar el intelecto de sus hijos.

Reflexión y cultura

Hagamos que cualquier suceso público que resulte importante y manejable para ellos, no pase desapercibido. Pidamos siempre su opinión. Si estamos, por ejemplo, viendo un partido de fútbol, aprovechemos para que analicen por qué ganó o por qué perdió el equipo de su preferencia, motivémosles a que consideren factores que no resultan evidentes. Entonces empezarán, con ayuda nuestra, a entender la importancia del entrenamiento, la importancia de la disciplina deportiva, del trabajo en equipo, etcétera.

Curiosidad

No les resolvamos interrogantes de manera inmediata y simplista. Los niños deben ser motivados al esfuerzo por encontrar respuestas. Por ejemplo, a veces nos pregunta alguno de nuestros hijos: “Papá, ¿por qué la gente muere?”. Algunos padres, por ahorrarse el esfuerzo de explicar y por abreviar el tiempo que dura una pregunta incómoda, dicen: “Porque así es la vida, hijito”. Si ello ocurre, hemos desperdiciado la oportunidad de pedirles que busquen respuestas, de que amplíen su capacidad reflexiva, de que se esfuercen por pensar.

Apertura dialogal

La capacidad de dialogar permite aprender a relacionarse con los demás. Si crece la sensación de ser comprendido y de comprender a otros, la mente se desarrolla. El deseo y la capacidad de intercambiar ideas y sentimientos con los demás generan credibilidad, habilidades sociales, actitudes de confianza y capacidad de equilibrar las propias necesidades con las de los demás.

Es importante tomar en cuenta que la inteligencia es parte de todo el engranaje mental, no podemos referirnos a ella como algo aislado, es parte del conjunto de la personalidad de nuestros hijos; se relaciona con sus intereses, sus motivaciones y sus preferencias.

No olvidemos que la inteligencia es la facultad humana de poder conocer, entender y razonar. Siendo la inteligencia tan importante en el desarrollo integral de nuestros hijos, es importante comprometernos con su desarrollo.

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