Consejos para educar en la obediencia

Consejos para educar en la obediencia

NI ACRIBILLARLES CON REGLAS NI DEJARLES HACER TODO COMO QUIERAN

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Las normas no quitan libertad, nos ayudan a orientarla hacia el bien.

Jorge Pacheco Tejada
Educador

Un aspecto clave en la educación de un niño es la obediencia. Esta implica saber aceptar la existencia de una autoridad y cumplir las normas, las órdenes o las indicaciones que esta dé.

Desde que los niños son muy pequeños los padres imponen restricciones con el fin de enseñar los límites, y lo ideal es que los hijos lleguen a entender su sentido de buena gana. En ese camino, Jorge Jaramillo Pérez, en su libro Familia y Colegio, ofrece ayuda que vale la pena revisar: él dice que las normas deben ser pocas, justas y claras.
Pocas

No acribillarles con indicaciones, reglas y normas a cumplir; reducir a lo esencial. Los niños sobrecontrolados se sienten confundidos y temerosos cuando no se les dice lo que deben hacer. No saben tomar iniciativas.

Demasiadas normas también pueden conducir al efecto opuesto: el incumplimiento por oposición. Los niños terminan ignorándolas por cansancio o impaciencia. Por ello es importante ir a lo fundamental. Si lo esencial marcha, lo secundario también funciona.

Justas

Son justas las normas cuando de alguna manera obligan y convienen a todas las personas.

Por ejemplo, si se pide a los niños que traten con respeto a sus padres, es obvio que estos deben mostrarse respetuosos también con los niños. No sería justa una norma que permite a los padres insultar a los niños, pero se les prohíbe a estos contestar con altanería a sus papás.

Nada ayuda más a los niños a cumplir las normas que el observar que sus padres las cumplen naturalmente, aunque nadie se los esté recordando.

Claras

Es más fácil acatar las normas cuando se sabe bien en qué consisten. Entender el porqué de una orden y las condiciones en las que se aplica favorece el autocontrol de los niños, y con el tiempo no necesitarán que se les esté recordando lo que deben hacer.

Si bien esto requiere tiempo y mucha paciencia de los padres y de los maestros, también los libera de tareas cada vez más incómodas, como reprimir, ejercer el control, castigar, etc.

Y lo que es más importante: al explicar el sentido de las reglas estamos educando y formando el criterio, que es el sustento interior para entender con claridad las normas.

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