Ni sumisa ni rendida, ¡Arequipa combativa!

Ni sumisa ni rendida, ¡Arequipa combativa!

Cartas de Lizardo Montero acusarían a los arequipeños de sumisos y displicentes en conflicto bélico

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Muchos fueron los arequipeños que se enlistaron para defender la patria en la guerra del Pacífico, desmintiendo los mitos de una supuesta rendición.

Geraldine Canasas Gutiérrez

Dice la frase: “Arequipeñito lindo, arequipeñito triste, en la guerra del Pacífico, ¿dónde fue que te metiste?”, y en torno a ella mucho se ha especulado acerca de la participación de nuestra ciudad en la guerra del Pacífico. Acerca de ello versa esta nota, una parte a favor y otra en contra, sustentando y refutando este capítulo de nuestra historia.

Lado A

Cesar Alejandro Vásquez Bazán es economista y fue ministro de Economía en el primer gobierno de Alan García Pérez, aunque eso no es lo que se resalta en este artículo. Sin embargo, sí diré que es uno de los escritores de historia que afirma con énfasis la rendición de Arequipa en el conflicto armado con Chile.

Escribe el autor: “En Arequipa, a fines de octubre de 1883, invadida por los genocidas chilenos, los leones representados en el escudo de su bandera no aparecieron. Corrió sangre peruana, mas no la de sus invasores que mellaron su suelo”.

En su blog César Vásquez PERÚ: Política, Economía e Historia, el artículo “La traición de Arequipa” detalla —con una serie de documentos— que los arequipeños en los conflictos de 1879, 1881 y 1883 no hicieron nada para repeler la invasión chilena y fue más bien una minoría la que aceptó el reto de desafiar al enemigo.

Por otro lado, Vásquez Bazán afirma que esta actitud fue imperdonable, ya que contaban con el armamento necesario para detener este suceso: una batería de cañones Krupp y cañones construidos por los mismos ciudadanos, que hacían un total de treinta; además de ocho mil rifles, ametralladoras y dos millones de balas, ¡arsenal suficiente para dar batalla!
Critica también el hecho de levantarse no en contra del invasor extranjero, sino contra su propio Gobierno: “Apuntaron contra el vicepresidente Montero y segaron la vida de oficiales y soldados peruanos por el hecho de mantener el enfrentamiento contra el enemigo mientras este no aceptase una paz sin cesión territorial”.

No defiende a Lizardo Montero, sino que incuso lo califica de “pendenciero”, pero rechaza el hecho de que los arequipeños fueron inconscientes al derrocar el régimen alternativo —de Montero— que luchaba contra Chile el 25 de octubre de 1883, pues luego se presentaron dos gobiernos en Perú: uno en Arequipa y otro en Lima. Esto permitía al enemigo visualizar un país dividido y desgastado políticamente: el blanco perfecto.

Según sus fuentes, al llegar el ejército chileno a nuestra ciudad contaron con el apoyo de los coroneles arequipeños Francisco y Germán Llosa Abril, quienes abandonaron sus posiciones en Huasacache —sin enfrentarlos— para luego decir que no tenían órdenes específicas y que eran muy pocos para hacer frente a los invasores.

Por último, habla sobre el Concejo Provincial de Arequipa y el alcalde Armando de la Fuente, quien, en palabras de César Vásquez, fue “un defensor de los intereses de la burguesía comercial que operaba en la ciudad” y quien comunicó que no debía realizarse ninguna lucha dentro de la ciudad, permitiendo incluso que el ejército enemigo durmiera en la plaza de Armas.

Si bien el autor es incisivo y muchas veces irreverente al narrar estos sucesos, afirma que no es su propósito denigrar a los arequipeños, pero que tampoco deben narrar “verdades a medias”.

Lado B

Para contrastar la versión anterior, ENCUENTRO dialogó con el historiador y sociólogo Juan Guillermo Carpio Muñoz, quien, ante las afirmaciones de Vásquez Bazán, no dudó en lanzar algunas carcajadas y ser contundente frente a este tema.

“No hubo un momento específico en que Arequipa participara en la guerra del Pacífico, porque Arequipa participó siempre, siempre y siempre. Mal haríamos en decir lo contrario y a la historia me remito, pues para la posteridad quedarán inmortalizados los nombres de muchos héroes arequipeños y muchos más que quedarán en el anonimato”, aseguró.

También dijo que esto se trataba más bien de una “leyenda negra” conjeturada con el único fin de quitarle importancia y valor al papel que jugó Arequipa en la época republicana; más bien se trataría de un menosprecio innecesario.

“Los arequipeños resistieron y lucharon cuando el centro y el norte del Perú estuvieron invadidos. Pese a que la estadía del piurano Lizardo Montero no fue la más idónea ni la más ejemplar en la ciudad, se reunieron y acataron sus órdenes con el fin de formar un contingente militar lo suficientemente grande y armado para enfrentar a los chilenos”, agrega.

Carpio Muñoz afirma que todo lo dicho por los escritores como Vásquez Bazán, y otros que se suman a estas teorías, únicamente tiene como respaldo las cartas que envió el mismo Montero a Perú desde Buenos Aires, donde todo el tiempo denigró el coraje y el esfuerzo de los arequipeños con el único fin de salvaguardar su nombre y su integridad “después de huir como un cobarde”.

“¿Cómo puede ser posible que sustenten estos hechos basándose en cartas? Increíblemente, después de haber vivido en Arequipa, huyó dejando desarmada y desorganizada a toda una ciudad. Reinó entonces el caos y el desorden, y luego escribe que se fue para salvar el armamento. ¡Qué falta de patriotismo!”, cuestiona.

Por último, sobre por qué se minimiza la participación de Arequipa en este conflicto bélico dijo que existe una animadversión a los arequipeños, debido a que siempre han sido rebeldes y a que se negaron a ceder territorio en nombre de la paz.

“Por el hecho de que en nuestra ciudad no se librara ninguna batalla quieren dar a entender que Arequipa no luchó, pero ¿acaso las batallas de San Juan y Miraflores se dieron por iniciativa de los limeños? Fueron los chilenos quienes escogieron esos puntos porque necesitaban primero someter a la capital; y, otra vez lo digo, existen cuantiosos documentos que corroboran esto, no simples cartas”, finaliza el historiador arequipeño.


Importante 

Para hacer frente al ejército chileno, la población civil de Arequipa conformó veinte batallones; además de cinco batallones integrados por las unidades de la Guardia Civil, la Gendarmería y los Celadores (policías), una columna de la Unidad del Concejo Municipal Provincial de Arequipa y cuatro columnas de las unidades de la Guardia Urbana (colonias extranjeras en Arequipa: españoles, alemanes, italianos y franco-suizos).

Padrones de Guerra 1883.


El dato 

El segundo tomo de la colección Texao, Arequipa y Mostajo está dedicado exclusivamente a la participación de Arequipa en la guerra con Chile. Se encuentra disponible en las bibliotecas regional y municipal de nuestra ciudad.

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