“Esta es una guerra mundial a pedazos”

“Esta es una guerra mundial a pedazos”

Luego de la consternación causada por estos atentados, miles se volcaron a las iglesias católicas.

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Manuel Ugarte Cornejo

Con el 13-N de París un nuevo ataque terrorista volvió a desgarrar al mundo. El dolor, el miedo y la solidaridad se despertaron muy rápido. Desde el Vaticano el Papa Francisco encarnó los sentimientos de los católicos y dijo: “Hoy Jesús llora, porque nosotros hemos preferido el camino de las guerras, el camino del odio, el camino de las enemistades“.

Guerra mundial

Esto lo ha dicho este jueves 19 en la Misa que celebró en la capilla de la Casa Santa Marta. En su homilía —reproducida por Radio Vaticana— constató que “hoy hay guerra por doquier, hay odio”, pero “¿qué queda de una guerra, de ésta, que estamos viviendo ahora?”. Solo quedan “ruinas, miles de niños sin educación, tantos muertos inocentes: ¡tantos!, y tanto dinero en los bolsillos de los traficantes de armas”. Las palabras del Papa se endurecieron más y dijo: “Estos que trabajan por la guerra, que hacen las guerras, son malditos, son delincuentes”.

Con un gran dolor en el corazón el Santo Padre advirtió que “hoy, todo el mundo está en guerra”, “esta es una guerra mundial a pedazos: aquí, allá, por doquier…no hay justificación. Y Dios llora. Jesús llora”. Francisco continuó su reflexión y aseguró que “mientras los traficantes de armas hacen su trabajo, también están los pobres agentes de paz que sólo para ayudar a una persona, a otra, a otra, y a otra, dan su vida”. Como hizo “un icono de nuestros tiempos, Teresa de Calcuta”.

El Papa Bergoglio terminó su homilía pidiendo “la gracia del llanto, por este mundo que no reconoce el camino de la paz, que vive para hacer la guerra con el cinismo de decir que no hay que hacerla. Pidamos la conversión del corazón. Precisamente en el umbral de este Jubileo de la Misericordia“.

Iglesias llenas

Luego de la consternación causada por estos atentados, miles de parisinos se volcaron a las iglesias católicas, según una noticia propalada por ACI–Prensa. “El fin de semana después de los trágicos atentados, miles de fieles se volcaron a las iglesias católicas que abrieron sus puertas para acogerlos y rezar con ellos en estos momentos de dolor“.

La noticia cuenta que en las puertas de los templos se colocaron afiches con la frase “Pray for Paris” (Oremos por París). Una de estas parroquias fue la de Saint- Denys du Saint Sacrament, que se encuentra muy cerca del teatro Bataclán, donde fueron asesinadas más de 100 personas. Esta parroquia recibió durante el fin de semana a muchas personas que deseaban conversar. El párroco, el P. Roger Tardy comentó que incluso, “muchos de los visitantes se consolaban con algo sencillo como prender una vela. Para la misa del mediodía del sábado la Iglesia estuvo repleta. Lo mismo se repitió al día siguiente”.

Solidaridad mundial

Estas muestras de solidaridad se han replicado en iglesias católicas de todo el mundo, por ejemplo en la catedral de Santa María la Real de la Almudena donde el Arzobispo de Madrid (España), Mons. Carlos Osoro celebró una Misa por las víctimas. En sus sentidas palabras, Mons. Osorno pidió que “No dejemos ganar al terrorismo. Su mayor victoria sería enajenarnos el alma; el alma de una Europa construida sobre unos valores de honda raigambre cristiana y que son tan universales y actuales”.

El prelado madrileño explicó que los asesinos del Estado Islámico usaron “blasfemamente el nombre de Dios, a quien las grandes religiones confesamos como el Señor de la Vida, el que es Compasivo y Padre de Misericordia”. También exhortó a que “ante la situación de dolor que hemos vivido, no queremos quedarnos paralizados por el miedo o la aflicción, porque el Evangelio nos invita a la vida y nos convoca a descubrir que en verdad el otro es un hermano por muy diferente que sea”.

En sus palabras tuvo un momento para recordar a “los cristianos perseguidos y masacrados en diversos países de Oriente Medio. Demasiada sangre, demasiados intereses espurios inundan nuestra tierra”. Y concluyó pidiendo “una paz basada en la justicia, en la igualdad de oportunidades para todos, en el respeto a lo que nos diferencia y en el empeño por acabar con cuanto nos desiguala”.

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