“¿Quién gana las elecciones en Perú? Aquel que miente más. Así...

“¿Quién gana las elecciones en Perú? Aquel que miente más. Así de simple

Parlamentario Juan Carlos Eguren cuestiona incoherencia de favoritos de las encuestas

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Juan Carlos Eguren, es congresista desde el 2006 y aspira a postular a la Presidencia del país por el PPC.

¿Cómo observa el desarrollo de esta precampaña electoral en el país?
Ya calienta aunque oficialmente no se bajó bandera (el presidente a un no convoca a las elecciones presidenciales del 2016), sin embargo en la debilidad de los partidos políticos por su falta de institucionalidad y con este exceso marcado de caudillismos ya tenemos candidatos. Nadie tiene duda que (César) Acuña y PPK (Pedro Pablo Kuczynski), como dueños de sus partidos, sean candidatos.

Lo mismo ocurre con Alan García en el Apra.
Así es. Es que tenemos un esquema muy caudillista. No se practica una democracia interna, lo cual refleja la debilidad institucional de los partidos, pero (esta) es nuestra realidad y ese es el marco de inicio de la precampaña.

¿Volveremos a ver lo mismo de las últimas elecciones, donde cada candidato ofrece de todo para ganarse el respaldo de los electores?
Tenemos males endémicos que no los pudimos superar en el último quinquenio y ni siquiera hicimos un esfuerzo serio de una reforma estructural en el sistema político. Solo hubo maquillajes aprobados en el Congreso, pero los temas de fondo no están resueltos. ¿Quién gana las elecciones en Perú? aquel que miente más. Así de simple. Recordemos que Fujimori ganó al decir no al shock que se requería para reorientar la economía y una vez elegido fue lo primero que aplicó. Después tuvimos el mismo discurso con (Alejandro) Toledo y Alan (García); lo mismo ocurrió con Ollanta Humala. Entonces el tema del discurso barato, la demagogia, la promesa irresponsable ha sido el principal protagónico de los procesos electorales y dudo que en este proceso cambien mucho las cosas.

¿Qué se debería hacer para evitar la promesa fácil de los candidatos?
En estos cinco meses no se resolverán los problemas. Lo que necesitamos es atrevernos a realizar reformas profundas en los partidos políticos. Requerimos la bicameralidad (en el Congreso), eliminar el voto preferencial, fortalecer las democracia interna y lograr el financiamiento público, por ejemplo. La gente se pregunta ¿de qué viven los partidos? Algunos vivimos en la miseria económica y otros en la abundancia. ¿De dónde?, de la minería ilegal, de la corrupción o del dinero que viene de otros países, pero no hay un financiamiento público.
En las democracias sólidas los partidos reciben financiamiento del Estado, esta es la única forma de conseguir transparencia y además habilita que la Contraloría pueda fiscalizar los ingresos que reciben.

Pero esta reforma no tuvo el eco necesario en el Congreso, por ejemplo, el cambio en el sistema de elección de los congresistas no se quiso ni tocar.
Lo que ocurre es que el Congreso no tiene políticos de raza, políticos formados para hacer política desde jóvenes. Ahora tenemos políticos que solo se mueven en función de las encuestas, no tienen formación doctrinaria ni política.

Eso se evidenció en el mismo presidente Ollanta Humala que puso en práctica su pragmatismo. Pero, ¿cómo hacerle entender a la población que el Estado debe financiar a los partidos políticos si percibe a esta clase como corrupta?
Fíjese, el desarrollo que logró el país en los últimos 15 años es con y gracias a la política, con todos sus desperfectos e imperfecciones (que tiene).

¿Tal vez es a costa o a pesar de la política?
No. No hay nada que pase en el país, en cualquier aspecto, si no se tiene un marco jurídico para ello, y ese marco jurídico lo pone el Congreso. En consecuencia pese a todo no hemos puesto tan mal el marco porque hemos reducido en 30% la pobreza en los últimos diez años. Sin embargo el Estado no es muy diferente a una corporación. Una corporación compite para captar el mejor capital humano para que funcionen con eficiencia pero el Estado no hace lo mismo.

Humala ¿qué trayectoria académica o de alto nivel tuvo? ¿Cómo podemos esperar que haga un buen gobierno si no tuvo la experiencia ni capacidad para hacerlo? Y lo mismo ocurrió con la señora Nadine Heredia. Si entregamos la gerencia del país a este tipo de personas no esperemos buenos resultados. En ese contexto ¿qué hacen los partidos?, ellos colocan al presidente, gobernadores, alcaldes y funcionarios. Entonces si no alimentamos (financiamos) a estas canteras de cuadros, vamos a seguir teniendo un Estado como el actual: lento, burocrático, deficiente y muchas veces corrupto.

¿Qué partidos políticos tienen canteras y merecerían ser financiados?
Yo diría que todos están mal, pero hay unos que están peor que otros. Yo me quedaría con el PPC, el Apra y algo del Fujimorismo, donde hay un intento de cambio de nombres…

¿La izquierda no tiene buenos cuadros que sean interesantes?
Puede haber individualidades pero no tienen un partido estructurado. Además, la izquierda es muy buena en la oposición, como movilizadores, son estupendos para marchas e indignarse, pero para gestionar y crear valor agregado son muy malos. Lo hemos visto con (Ollanta) Humala y con (Susana) Villarán, también hay otros ejemplos a nivel municipal y regional. La izquierda necesita crecer en capacidad de gestión.

Como está el contexto electoral parece necesario la formación de algunas alianzas políticas para lograr la Presidencia. Usted, incluso, adelantó cierta cercanía con Alan García, a quien ha cuestionado en esta entrevista, ¿eso no es incongruente?
Primero, en el PPC ni en el Apra nadie está exento de la debilidad institucional. Ningún partido tiene la capacidad y el número de cuadros técnicos de primer nivel suficiente para manejar el Estado. Se necesitan no menos de 4 mil técnicos con trayectoria y capacidad ética y moral. Entonces en cualquier escenario de buen gobierno para el 2016, debemos esperar una gestión convocante, amplia, de alianzas y que busque consenso para contar con lo mejor y en eso sí podemos avanzar.

¿Alan García le inspira esa confianza?
En general yo tengo estupenda relación con Alan (García), muy buena relación con PPK y Keiko (Fujimori). Entre ellos también hay hasta empatía pero que no se mostrará en campaña donde (sólo) habrá pullas y mucha crítica.

¿En todo caso de quién está más cerca el PPC?
No es a título personal, pero en el PPC hay mucha resistencia a cualquier tipo de entendimiento político con Keiko Fujimori porque las heridas del autogolpe del 5 de abril (de 1992) no han terminado de curarse. Con PPK podría ser una alianza muy ligera y fácil de vender, ya estuvimos con él. Una alianza con el Apra genera más resistencias, sin embargo hay voces que ven en el Apra lo que no ven en PPK. PPK es un movimiento de coyuntura, quiere ser presidente porque se le antojó y se le metió la idea, pero se acaba en los próximos años.

¿Cree que la edad le puede jugar en contra?
PPK no ha puesto un partido porque tenga un proyecto de largo plazo, solo necesita de una organización para lograr un objetivo personal, pero no hay una base ideológica ni programática, ni una estructura a nivel nacional y solo busca personajes interesantes que por ahí le sumen algo.

¿Respaldarían al fujimorismo si llegase, por ejemplo, a una segunda vuelta con Acuña?
Yo hice la diferencia entre lo que piensa el partido y lo que creo. Yo sostengo que los hijos no tenemos por qué cargar los errores o virtudes de los padres. Entonces todo lo malo que hizo Fujimori no tenemos por qué echarle la culpa a Keiko. Hay que valorarla como tal, como un proyecto político que hace un esfuerzo por consolidarse y crecer. No la descalifico por el golpe del 5 de abril ni los muertos de La Cantuta, ¿qué tuvo que ver ella en las decisiones que tomó su padre? Es un prospecto interesante.

Pero si hablamos de sus virtudes personales, Keiko tampoco es una persona descollante a nivel académico o profesional, ni mucho menos en su corta experiencia en el Congreso.
Es correcto. He sido parlamentario con ella entre el 2006 y 2011, y como congresista no tuvo ningún vuelo más allá del promedio, no ha brillado en ningún escenario parlamentario, no ha destacado en ninguna materia. Ha sido una congresista promedio, sin ningún brillo especial.

¿Del 2011 a la fecha ve alguna mejorar en sus virtudes?
Cuando aspiramos, y me sumo, a ser candidato presidencial tienes que partir de una verdad: Nadie está lo suficientemente preparado para ser Presidente de la República. Alan García se preparó desde los 10 años para ello, tuvo dos periodos, uno pésimo y otro relativamente bueno, aun así tiene que seguir aprendiendo principalmente de sus errores, y Keiko está en ese proceso, porque tiene el deseo y vocación de ser presidente, a diferencia de otros que aparecen en coyunturas.

¿Cuánto de acercamiento honesto y sincero hay en estos giros que hacen Keiko Fujimori al reconocer, por ejemplo, la validez de la Comisión de la Verdad o escuchar a PPK, decir que ahora es socialista?
La campaña política no es una lid de racionalidad, es un romance que el candidato logra con un sector del electorado. Entonces cuando se construye una estrategia política lo que se pretende hacer es sintonizar con el elector. Keiko tiene un tercio del electorado, pero sabe que no es suficiente para ganar en una segunda vuelta, por eso pretende conquistar a un segmento que tradicionalmente le fue adverso.

Aunque para eso tenga que maquillar parte de la línea que sigue el fujimorismo.
Cuando escuchas a PPK con un discurso socialista me preocupa, cuando tenemos a Keiko con esta apertura a la Comisión de la Verdad, también me preocupa. Desde mi punto de vista tiene que haber coherencia. Se puede pretender mentir y funciona en el Perú, pero es una estrategia que no todos estamos dispuestos a asumir. En el PPC, por ejemplo, no por llegar a ser gobierno vamos a cruzar la línea del populismo, la mentira y el discurso barato. No nos parece éticamente sostenible la vieja frase: todo vale.

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